La inconformidad nunca es suficiente. Josh Allen.

No existe torneo de golf con mayor prestigio que el Masters.  

En su nombre, simpáticamente asegura que sean solo “maestros del juego” los que participen.

Aunque existen otros torneos reconocidos como el U.S. o British Open, este es el mas importante para todo jugador profesional, ganarlo representa ser recordado para siempre como uno de los mejores.

Naturalmente, el torneo cada año atrae el nivel mas alto y competencia mas intensa. 

Sin embargo, en una ocasión las cosas cambiaron. 

Todos, menos un participante, se convirtieron en espectadores mientras admiraban como el deporte alcanzaba nuevos límites. 

En 1997, Tiger Woods ganó el torneo por una diferencia de doce golpes, la mas grande de todos los tiempos. 

El golf, a excepción de las ilógicas y molestas formas de medir los campeonatos de veleros, es la única disciplina que gana con menos puntos, algo en el que los Jets de la NFL o San Marino del fútbol soccer serían campeones.

Entonces, terminar con doce golpes menos en el torneo mas competitivo del golf, es lo equivalente a ganar el Super Bowl por setenta puntos o la medalla de oro en pecho por media alberca. 

El mundo en 1997 se quedó atónito. Creo que sigue. 

Pero la verdadera historia de grandeza no culminó en aquel torneo. Asombrosamente, fue ahí en donde inició. 

Inconforme por su actuación en algunos hoyos, días después de ganar dicho campeonato y proclamarse como el mejor jugador del planeta, Tiger Woods tomó la increíble decisión de cambiar de swing. 

Es difícil encontrar perspectiva, pero para un golfista cambiar de swing es como para un pintor cambiar de técnica. Lo que el deporte presenció en ese momento fue como haber visto a Van Gogh cambiar al cubismo justo terminando “Los Girasoles”. 

En la mente de todos, incluyendo coaches y amigos cercanos, Tiger estaba cometiendo un inmenso e innecesario error. 

¿Cuál era la necesidad de cambiar el fundamento que lo había llevado a ganar el 21% de los torneos en los que había participado y generado la mayor cantidad de dinero en años consecutivos?

Nadie lo entendía. 

Pero si nos detenemos a analizarlo, encontraremos que es esta constante inconformidad la que arde dentro de todos aquellos que trascienden. 

Inconformidad que ha llegado a Buffalo. 

Josh Allen fue seleccionado en la primera ronda del 2018 NFL Draft

Por encima de populares prospectos como Lamar Jackson y Josh Rosen, los Bills lo convirtieron en su líder con un monto garantizado de $21M de dólares.  

Pero antes de llegar a la NFL, la trayectoria de Josh Allen nunca careció de incertidumbre. 

Al no recibir beca de alguna universidad de División I, Allen se vio obligado a jugar para Reedley Junior College (solo de leer el nombre sabemos que fue obligado) con el objetivo de exponer su talento. 

Tomó una temporada completa y un programa pequeño como University of Wyoming, para que por fin tuviera una oportunidad.  

Finalmente, en 2016 después de 3,203 yardas, el mundo se dio cuenta del singular talento que tenía. 

Quitando el primer año en Buffalo, en el cual no inició todos los juegos, Allen lanzó para mas de 3,000 yardas, fue responsable de 28 touchdowns y llevó a su equipo a los playoffs con 10 victorias en tan solo su segunda temporada en la NFL. 

Ahora, detengámonos un momento.

¿Qué pasaría por tu mente si, a pesar de no ser espontáneo y relativamente sencillo, el éxito soñado por fin ha llegado a tu vida?

¿Responderías a dicho momento cambiando lo mas importante?

Si bien es lógico que con solo dos años de experiencia Allen tenia aun mucho que aprender, un cambio en su técnica de lanzamiento, la cual es la que lo había llevado ahí, resultaba ilógico. 

Sin embargo, esto fue lo que decidió inundar su mente:

“Se supone que mi cadera y torso deben anteceder a mi codo y mano cuando lanzo, pero revisando, mi mano y codo se adelantan. No estoy realmente incorporando ninguna parte inferior del cuerpo en el movimiento.”

Las palabras harían sentido en un niño de categoría infantil o en un joven de poca experiencia, pero recordemos, estamos hablando de la séptima selección del Draft de la liga que concentra el talento superior del mundo. 

A excepción de “Bronko” Nagurski, quien jugó en Chicago durante los 30’s y tuvo que ajustar su técnica ya que tenía que lanzar una sandía en forma de balón, ningún quarterback en la NFL había hecho un cambio abismal como este. 

Allen decidió aprovechar la pandemia para recluirse con Jordan Palmer, quien ha estado al frente tecnológico para mejorar la posición mas importante del football, y trabajó la pretemporada entera en reprogramar lo que había aprendido desde niño.

A solo seis meses después, dicho cambio resultó en un incremento de 16 touchdowns totales y 100 yardas aéreas por juego. 

Su porcentaje de pases completos (69.2%), el cual mejoró en 10%, fue mejor que cualquier año de Tom Brady y Peyton Manning. 

Además, de ser el peor quarterback en pases mayores a 20 yardas, se convirtió en uno de los mejores y redujo las entregas de balón a pesar de intentar 111 pases más. 

Buffalo no solamente calificó a los playoffs sino esta en la Final del Conferencia por primera vez desde antes que Allen naciera.

En retrospectiva, el éxito obtenido a raíz de un cambio nos hace olvidar el enorme riesgo de este. 

Por cada Josh Allen o Tiger Woods, hay miles que no resultan. 

Michael Jordan bateó debajo del promedio en ligas menores, ninguna de las seis películas que Madonna ha producido han sido éxito, y apuesto que no sabias que Scarlet Johansson grabó dos álbumes.  

Sin embargo, es evidente que en estos genios vive una constante inconformidad. 

Mientras que la mayoría de nosotros buscamos cambiar para llegar, ellos solamente llegan para cambiar. Lo que nosotros admiramos como increíbles metas cumplidas, para ellos son simplemente el inicio de un nuevo reto. 

El cambio les permite vivir. 

Cuando el padre de Tiger Woods lo hacía practicar por lapsos de doce a catorce horas, le daba la opción de decir la palabra “suficiente” para descansar. 

Tiger jamás la utilizó. 

Josh Allen esta aun lejos de lograr dicha grandeza, pero en su constante inconformidad ha demostrado tener el importante y desapercibido atributo para llegar a ella. 

Atributo que jamás es suficiente. 

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