Dos Cartas. Dos Tiempos. Dos Genios.

El 29 de abril de 1931, la siguiente carta fue escrita:

“Sigmund Freud,

Admiro inmensamente tu pasión por cerciorar la verdad…has mostrado con irresistible lucidez lo inseparables que son los instintos destructivos y violentos de aquellos de amor y pasión por la vida…tus argumentos manifiestan una profunda devoción hacia la liberación de los males de la guerra, curiosamente la misma esperanza expresada por todos aquellos que, trascendiendo limites de tiempo y geografía, se han convertido en líderes espirituales …sin embargo, ¿no te parece que, a pesar de estos líderes ser mundialmente reconocidos, sus esfuerzos han sido ineficientes?…el destino de las naciones sigue estando en manos de políticos irresponsables los cuales son electos por fuerza o por masa pero nunca por intelecto…en nuestros tiempos, la sabiduría no tiene influencia sobre la historia del mundo.

Albert Einstein”

La respuesta llegó unos meses después: 

“Mr. Einstein,

Admito que al recibir tu correo esperaba encontrar la discusión sobre un tema conocido para ambos, uno que, bajo nuestras figuras de físico y psicólogo, pudiéramos encontrar puntos en común…el tema sobre los males de la guerra me ha tomado por sorpresa y ha resaltado mi ignorancia al respecto…entre letras he identificado que mas que dirigirte como científico, lo has hecho en tu simple capacidad de hombre…infieres que lo correcto es antónimo de lo violento a lo cual me permitiría acordar pero también agregar que el segundo evoluciona del primero…durante la historia, el reino animal ha resuelto conflictos de intereses mediante el uso de la violencia…sin embargo, el hecho de que los humanos también presenten conflictos de opinión y abstracción, sugiere una solución diferente y civilizada…en cuanto a la guerra, con la invención de armas los cerebros han suplido a la fuerza bruta pero el objetivo sigue siendo el mismo, someter al oponente….dicha sumisión es contrarrestada solamente con unión representada en leyes y civilizaciones…aquí una paradoja, la unión en esencia es una forma de violencia, una que somete bienes personales a cambio del bien común…mis pensamientos serán incómodos para la población pero debemos admitir que la violencia y guerra son el camino a la unión y paz deseada. 

Sigmund Freud”

Hoy, se encontró un intercambio similar: 

“Thomas,

En este que será nuestro último encuentro, quiero expresar mi inmensa admiración por tu pasión y entrega a este deporte al cual le debemos nuestra existencia.

Durante 21 años y 79,204 yardas, has demostrado lo inseparables que son la subestimación y adversidad del sacrificio y éxito

Tus 31 juegos ganados de playoffs son manifestación de que la falta de supremacía atlética nunca es impedimento para la victoria y, tus 18 temporadas con al menos 20 touchdowns, de que la constancia no es algo que se llega sino constantemente se pelea.

A los 43 años, trasciendes límites de tiempo y sobrepasas las fronteras de cualquier organización. Eres uno de los líderes mas grandes que hemos tenido.

Sin embargo, ¿no te parece que, a pesar de que tu cerebro ha demostrado ser el arma mas letal en este juego, el mundo hoy valora mas a lo rápido y atlético?

Los otros 6 quarterbacks que comparten con nosotros estos playoffs corrieron al menos 100 yardas mientras que tu y yo sumamos 4.

Siento que el destino de las franquicias esta en manos de piernas las cuales son usadas a temprana edad aprovechando su bajo costo. 

En estos tiempos, la sabiduría y experiencia están perdiendo su valor.

Drew”

La respuesta fue inmediata:

“Drew

Debo admitir que esperaba una carta sencilla de tu parte, un simple y cordial saludo entre quarterbacks. Desde que te conozco, en aquella batalla colegial en 1999, nunca te había leído tan profundo.

Tu pregunta me ha tomado por sorpresa y, a pesar de mis 581 touchdowns, ha resaltado mi incompetencia por contestarla.

Mas que como jugadores, siento que esta comunicación requiere de nuestra capacidad como simples amantes del juego.

Infieres que lo rápido y atlético es antónimo de lo intelectual a lo cual me permitiría recordar que el segundo evolucionó del primero. Sammy Baugh, el mejor quarterback de la década de los 40’s, inició como corredor y lideró la liga en despejes e intercepciones.

Posteriormente, gracias al desarrollo de receptores atléticamente supremos, nos vimos obligados a recluirnos a lo mental como mejor arma. Es importante recordar que el mejor receptor de la historia consiguió 22,895 yardas en un sistema basado en pases cortos. 

Consecuentemente, nuestros contrincantes defensivos se vieron obligados a evolucionar y encontraron la unión como única respuesta. Tu te has adaptado de lanzar 7.1 yardas por pase a 6. Ellos tuvieron que hacer su parte.

Aquí una paradoja, la velocidad y amenaza atlética de los quarterbacks es necesaria para eventualmente intercambiarla por la mente. Quizá Aaron Rodgers hoy lo ejemplifica mejor, del 2009 al 2016 corrió para 286 yardas promedio, este años sumó 149. 

Entiendo tu preocupación y la comparto, sobretodo al ver que en la otra conferencia nuestros compañeros promedian 26 años. Sin embargo, a esta me permito agregarle algo que quizá le resulte incómodo a la población, pero tu perfectamente entenderás. 

La verdadera prueba para nuestros descendientes no esta en el dominio actual del juego sino en su constancia ante él. 

Nuestra posición, una hermosa analogía de la vida, jamás dejará de ser una balanza entre cuerpo y mente en donde el tiempo aminora la primera, pero perfecciona la segunda. 

Hoy, en 100 yardas recordémosles esto, pues, con tristeza escribo, es la ultima vez que juntos lo haremos. 

Thomas Edward”. 

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