Vas a extrañar el Virus.

Hay al menos treinta mil personas, desde que inició esta pandemia, que hoy no pueden leer este artículo. 

Déjame contarte una historia. 

En la liga profesional de football (NFL), hay un jugador que tan solo hace cuatro años era el mas valioso, reconocido y talentoso de todos. De hecho, acababa de jugar el partido mas importante y famoso del mundo el cual nombramos Super Bowl.

En sus nueve años como profesional, este atleta ha recibido mas de $120M USD simplemente por “jugar”.

Sin embargo, hoy tiene un pequeño problema. No tiene empleo. 

Después de haber sufrido un par de lesiones, increíblemente hoy no tiene mínimo interés de ninguno de los treinta y dos equipos.

Para él, la vida hoy es una mierda. 

Quizá te parezca ridículo que, en medio de la crisis mundial mas grande de los últimos cien años, te esté platicando de un problema tan insignificante. Al final, ¿a quien demonios le importa en estos momentos que Cam Newton no tenga trabajo?

Le importa a él. 

Y le importa hasta los huesos.

He aquí, el tan importante, peligroso y al mismo tiempo desapercibido entendimiento de relatividad. 

Si estas leyendo esto, tienes luz, internet, al menos tuviste alimento y bebida durante las ultimas doce horas, y puedes decidir que hacer con tu “desesperante” tiempo que hoy sientes tener de más. 

Si estas leyendo esto, muy probablemente tu calidad de vida se encuentre dentro del mejor 20% que puede proveer el mundo. 

Lamentablemente, es también probable que, durante varios momentos del día, decidas quejarte de la situación en la que estas. 

No puedes salir de tu casa, no puedes ver a las personas que quieres ver, no puedes hacer tus actividades rutinarias y peor aún, no puedes alejarte de la constante convivencia con tus mas cercanos, la cual ya no sabes tolerarla pues el whatsapp nunca lo requería. 

Al igual que Cam Newton, hoy por momentos crees que esta vida es una mierda. 

Pero, ¿en realidad es igual?

¿Cómo te sentirías si tuvieras que hacer cuarentena en su mansión de $30M USD y que tu única preocupación fuera saber que equipo te va a firmar el siguiente año?

Al final, no salir de casa cuando tienes dos albercas y mil metros cuadrados de jardín es un poco diferente… ¿no?

Nos es muy claro cuando vemos hacia arriba, el problema y trampa de la relatividad es que olvidamos ver hacia abajo. 

Hay gente que también esta atrapada, pero en países alejados de sus familiares y en hospitales en los cuales ni siquiera habla el idioma. 

Hay gente que ha perdido a sus mas cercanos y que hoy daría todo por tener que tolerarlos. 

Hay gente, millones, que no tienen la “alternativa” de quedarse en casa. Si dejan de trabajar, puede que aminoren el riesgo de contagiarse, pero morirían de hambre.

Toda esa gente no está leyendo esto, no tiene tiempo para quejarse de lo “cruel” que es no poder tener Starbucks.

Cuando hay adversidad, lo humano no es quejarse cada vez que sentimos carencia, sino mirar hacia abajo y llenarnos de agradecimiento, sentimiento que cada vez perdemos mas gracias al mundo efímero e inmediato que Facebook Instagram nos ha obligado a habitar. 

Hay una computadora, Ipad, libro en tu mano del cual debes de estar sumamente agradecido. 

Hay un vaso de agua a lado tuyo del cual nunca te has tomado el tiempo de sentir. Hoy es cuando.

En la poca gente que esta a tu alrededor hay historias que no conoces, gestos, sentimientos y reacciones que nunca has visto…por mucho que les llames hermanos(as). 

¿Cuándo mas las vas a disfrutar? 

Cuando esta pandemia termine, volverás a tu obsesión por salir, “hacer” tres actividades a la vez, revisar tu teléfono cuatro horas en un día que tiene veinticuatro, y seguir una vida rutinaria que prohíbe sentarse a reír en la mesa. 

Cuando esta pandemia termine, volverás a conectarte. 

Pasará solamente un mes cuando te quejes de no poder hacer ejercicio por dos horas, por tener mucho trabajo, por no ver a tu familia, y por no “tener tiempo para ti”.

Extrañaras tomar un café (nunca lo habías hecho antes), percibir los colores que hoy resaltan de los árboles y del cielo, platicar de cosas que pensabas no tenían sentido, ver tu serie favorita sin tener que ver el reloj al mismo tiempo, y simplemente estar en silencio contigo mismo. 

Al final, esta pandemia va a pasar, así es que te recomiendo que en cada momento que tu mente te invite a quejarte de lo que no tienes, te detengas, mires hacia abajo y recuerdes que ese sentimiento de inconformidad es solamente una función que ella tiene para, en momentos ordinarios, servir de de motivación, pero que en la adversidad no hace mas que estorbar.

Al final, esta mierda de virus va a pasar y, de cierta forma, lo vas a extrañar. 

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