Hoy no siento ganas de escribir.

Con las luces del estadio a mi espalda, inundado de frustración, recordé un momento que se quedó grabado en mi mente cuando por primera vez vi un documental sobre Amy Whinehouse, una de las voces mas privilegiadas de la historia. 

Amy, completamente consumida por lo vacía que puede convertirse una vida de fama, a unos días de quitarse la vida, le dijo a su agente: 

“Today…I just don’t feel like singing…” (Hoy, no siento ganas de cantar)

Así me siento hoy, sin ganas de escribir. 

No tengo ganas de escribir y recordar lo que pasó en el juego. No tengo ganas de investigar estadísticas ni de tratar de darle explicación a los errores que cometimos. 

Hoy, no tengo ganas de hablar de football. 

Sé, que en algún momento del partido, tal y como estaba planeado, promediábamos 6.9 yardas por acarreo, que le interceptamos dos veces a Patrick Mahomes, que la línea ofensiva de Kansas City no pudo bloquear a nuestros cuatro frontales y que, con diez minutos restantes, conseguimos una ventaja de diez puntos y la posesión del balón.

Por otro lado, también sé que sorprendentemente Kansas City nos corrió veintinueve veces el balón, que de alguna forma nos ganó en tiempo de posesión, que decidimos no hacerle doble cobertura a su jugador mas peligroso cuando mas necesitábamos eliminarlo, y que su defensiva no nos dejó convertir cinco yardas en el momento mas importante de nuestra temporada.

Sin embargo, no siento que quiera saber más. 

No quiero saber mas porque tu me has enseñado que en la mente de un guerrero el llegar sin terminar el trabajo no significa nada. 

Me has enseñado que en el espacio nadie se acuerda de Apolo X. 

Gracias a ti, he entendido que la virtud mas grande que tiene este deporte es su gran similitud con lo que llamamos “vida”. 

Gracias a que me has permitido seguirte desde hace mas de treinta años, he aprendido que, sin importar lo que queramos de nuestras vidas, el football nos recuerda constantemente de las cosas que necesitamos para lograrlas. El sacrificio, humildad y pasión están plasmados en cada partido, en cada jugada…en cada yarda. 

Como consecuencia, también gracias a ti, he aprendido que este deporte acarrea las cosas que deseáramos que la vida no tuviera. El sentimiento de derrota, impotencia y dolor también son partes fundamentales de este juego. 

La crueldad que representa un momento estar a diez minutos de ser el mejor y de repente convertirse en nada, es la similitud mas cercana con los sube y bajas de nuestra vida cotidiana.

¿Sabes? Hace algunos momentos alguien me dijo que hay treinta equipos que hubieran dado todo por haber estado aquí, que no debería ser malagradecido pues mucha gente quisiera estar en nuestro lugar.

Gracias por enseñarme que en la mente de un guerrero eso es totalmente irrelevante. 

Por mas fuerte que parezca, tu y yo sabemos que de nada importa que hace solamente un año hayamos ganado cuatro juegos, que nuestro equipo promedia 26 años de edad, que nuestro quarterback tenga prácticamente una temporada en este sistema y que, a dos semanas del juego mas importante, hayamos perdido a tres jugadores que nos servían como rotación en nuestra línea defensiva, detalle que en retrospectiva, cambió el desenlace del juego.

Gracias por enseñarme a nunca confundir los hechos con excusas.

El tiempo no se detiene, sin embargo, también me has enseñado que esta en nosotros el decidir la velocidad con la que corre. 

Hoy sé que tenemos dos opciones, alentarlo con arrepentimientos y pensamientos de todo lo que pudo haber sido, o acelerarlo con la única inyección de energía que provee el miedo a volver a fracasar. 

Sabes que escogeré la segunda. Es mi única forma que tengo de expresar el incondicional amor por ti. 

En la insignificancia de mi vida y en lo que a la mayoría del mundo le parece ridículo hasta que no lo es, me iré a dormir hoy de rojo y dorado, con lágrimas en los ojos y deseando no saber mas. 

Al despertar, te querré mas que nunca, te volveré a agradecer el enseñarme llevar una vida de lucha y pasión por sueños sin tenerle miedo a sus consecuencias. 

San Francisco, hoy podré no querer saber mas del football, pero gracias a que me enseñaste que es este inmenso dolor el que nos lleva conseguir cosas increíbles, mañana al despertar, pelearé mas que nunca por ser campeón. 

8 comentarios en “Hoy no siento ganas de escribir.

  1. Eres y serás ejemplo del amor y respeto que merece este hermoso deporte, pero eres el ejemplo del mismo guerrero que describes en tu redacción, eres para mi esa motivación que muchos encuentran en un equipo de football, me dolió tanto como a ti pero por gente como tú me gusta levantarme todos los días a seguir buscando ser mejor

    Te quiero Shito!!

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