Carta a Alexis Olympia, hija de Serena Williams.

Alexis Olympia,

Cuando finalmente puedas leer esta carta, muy probablemente pensarás que fue extraño el hecho de que la escribí cuando tenías solamente diez meses de nacida.

De la misma manera, quizá también se te hará extraño el hecho de que fue escrita por alguien sin ninguna experiencia como escritor. Simplemente soy un seguidor de los deportes luchando por sus sueños profesionales, tal y como tu madre nos ha inspirado a muchos a hacerlo.

Escogí este momento para escribirte ya que tu madre, inesperadamente, perdió la oportunidad de empatar a Margaret Court como las máximas ganadoras de Grand Slams con veinticuatro títulos.

Al hacerlo, nos recordó que es un ser humano.

Te podrás reír, pero es un recordatorio que puede nunca volver a suceder.

Verás, había un tiempo en donde a las mujeres no se les permitía trabajar, votar y mucho menos ser consideradas como parte de la sociedad. Afortunadamente, esas injusticias quizá solamente sean parte de los libros de historia cuando leas esto, pero, es importante que sepas, que cuando tu madre nació, el Congreso aun discutía si las mujeres debían ir a la Universidad.

Cuando tu madre tenía nueve años, tu abuelo tuvo que sacarla de las competencias nacionales ya que, en parte, padres de algunas jugadoras se referían a ella con insultos y términos derogatorios.

Sé que es difícil de creerlo, pero en aquel tiempo, aún existía gente estúpida que hablaba mas del color de piel de tu madre que del récord de 46 victorias con 3 derrotas que ya tenía.

Hablando de tu abuelo, realmente te recomiendo que te sientes con él para que te cuente todas las historias que ha de tener con tu madre desde 1995 cuando decidió convertirse en su coach de tiempo completo. Tal y como el New York Times lo escribió, el fue el responsable de crear el forehand  mas poderoso en la historia del tenis femenil.

Quizá, también te platique que el fracaso siempre fue parte importante en el desarrollo de tu madre…algo que solemos olvidar.

En su primer torneo como profesional, solamente pudo ganar dos juegos. En su debut en un Grand Slam en Australia 1998, perdió contra tu tía en la segunda ronda y, en el mismo año, perdió todos los cuartos de final a los que pudo llegar.

Es muy importante que escuches estas historias ya que hazañas insólitas, como el hecho de que fue 1998 el ultimo año en el que tu madre no ganó un Grand Slam cuando ha participado en los cuatro, nos ha hecho olvidar que el fuerte carácter que tiene lo trabajó venciendo adversidades constantemente.

Si consideras a tu madre como tu máxima inspiración, sería bueno que le preguntaras sobre Althea Gibson y lo que esta persona significó para ella cuando era niña.

En 1956, Gibson fue la primera persona de color en ganar un Grand Slam y, tu madre, la acompañó en el 2002 como las únicas jugadoras afroamericanas en terminar el año como número uno del mundo.

Por cierto, también puedes preguntarle qué fue lo que sintió ese mismo año cuando se convirtió en la primera mujer en ganar tres Gran Slams en un año.

Bueno, al inicio te dije que había escrito esta carta justo después de que tu madre perdió la final de Wimbledon 2018, algo que no pasaba desde hace diez años cuando tu tía le ganó. Esto es mas importante de lo que crees.

Recordar esto, te ayudará a no cometer el mismo error que solemos cometer, cuando olvidamos a las personas y circunstancias que nos ayudaron a llegar a donde estamos. Venus, tu tía, siempre ha sido la fuerza detrás del crecimiento de tu madre.

Como buenas hermanas, siempre lucharon en la cancha incansablemente y, en el proceso, le regalaron al mundo el mejor tándem de jugadoras que el tenis ha visto.

Por otro lado, si alguna vez llegas a escuchar el término: “Serena Slam” en ESPN, puedes impresionar a todos los que estén a tu alrededor diciéndoles que sabes que ese término fue creado a raíz de que tu madre logró ganar dos veces todos los torneos Grand Slams en el mismo año. Y, ya estando ahí, quizá también puedes presumirles que esa misma empresa de medios le ha otorgado siete veces el premio como mejor jugadora femenil de tenis.

Si alguna vez tu padre te pregunta bromeando: ¿a quién quieres más? Puedes contestarle diciéndole que tu madre es la única persona (hombre o mujer) que ha ganado al menos seis veces tres de los cuatro Grand Slams y la única en ganar dos de ellos siete veces (Wimbledon y Australia). Quizá…deje de bromear.

Finalmente, si crees que estabas chica cuando escribí esta carta, ¿qué tal recordarte que tenías dos meses en la panza de tu madre cuando decidió ganar el Australian Open?

En fin, tu madre es la mejor deportista femenil del mundo. Hoy, para que pierda, se necesita algo increíble como los veinticuatro errores no forzados que tuvo en la final mencionada.

En momentos como el de Angelique Kerber, cuando sus primeras palabras al recibir el trofeo fueron dirigidas hacia tu madre, podemos comprobar su grandeza. Minutos después de haberla vencido, lo primero que dijo Kerber fue: “Serena, eres una inspiración para todas.”

Sin embargo, no escribí esta carta para recordarte algo de lo cual probablemente eres recordada todos los días de tu vida.

Te escribí esta carta con el único propósito de recordarte que tu madre, antes de ser una increíble jugadora de tenis, es una de las mejores mujeres que este mundo ha tenido.

Es una mujer que, a pesar de tener inmenso éxito, a tu llegada se reusaba a dejar de darte pecho ya que, en sus palabras, “le rompería el corazón verte buscar leche y no poder dártelo…”.

Es una mujer que ha hecho de su dinero, con decisiones como la de convertirse en la única mujer de raza negra en ser dueña minoritaria de un equipo en la NFL, un ejemplo para todas las mujeres y una prueba de que cualquier barrera social puede romperse.

Es una mujer que, con iniciativas sociales como las múltiples escuelas creadas en Kenya, ha cambiado la vida de miles de personas.

Te escribí para recordarte que tu madre, Serena, no nació con algún tipo de súper poderes que la llevaron a ser la mejor de todos los tiempos. Aunque a veces sea difícil de creer, trabajó incansablemente y venció muchos obstáculos para lograrlo.

Te escribí para que nunca olvidarás que aún cuando la grandeza de tu madre como tenista es única, su valor como persona es mayor.

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