Reunión de los Cuatro (Episodio II)

Este es el Episodio II de la Serie: «Reunión de los Cuatro». En este link podrás revivir el primer episodio.

Foles: Dicen que no come carne, lácteos, procesados…dicen que no toma café… 

Keenum: ¿Qué hacemos aquí? 

Bortles: Dicen que su único postre es nieve de aguacate…que duerme 10 horas diarias

 Keenum: ¿Me pueden decir que hacemos aquí por favor?

Foles: Sabemos lo mismo que tú…

El lugar, Vandal Restaurant, New York. Tres de los cuatro quarterbacks sobrevivientes se encontraban reunidos después de haber recibido una invitación que decía:

Cita: Viernes 19 de enero de 2018

Lugar: Vandal, New York

Horario: 8 p.m.

Modo: Obligatorio

Tema: No Definido

 

Bortles: A ver, según mis cálculos, falta Tom Brady 

Keenum: !Wow!, no eres tan idiota como piensa la gente

Bortles: Cállate que no eres ni “drafteado”, no debería ni de hablar contigo

Foles: Por favor que no haya hostilidad

Keenum: Cállate o te mando a la banca

El mesero se acercó  a la mesa preguntando; “¿esperamos a alguien más? A lo que los tres respondieron con un inmediato ¡NO!

“Su cuenta ya está liquidada, solamente tienen una restricción” – decía el mesero. “No pueden ordenar bebidas alcohólicas ni alimentos con gluten”

Keenum: ¡Vámonos!

Foles: Espera. señor mesero, ¿sabe quién se hizo cargo de la cuenta?”

Mesero: El señor de la mesa de la esquina que porta el sombrero. Me pidió no revelar su identidad. Les pido amablemente no molestarlo ni acercarse, ha sido nuestro cliente más importante desde que iniciamos.

Bortles: ¿El viejito de ahí?

 Mesero: Sí. Regreso en un momento a tomar la orden.

Los tres quarterbacks, cruzando miradas incómodas, pretendían ver el menú mientras seguían preguntándose la razón de la cita. El restaurante recibía gente esporádicamente los cuales miraban a la mesa con aquel peculiar sentimiento de “en algún lado los he visto”, pero nadie contaba con la seguridad para acercarse. 

Después de algunos minutos, en desesperación y con el fin de “romper el hielo”, se logró dar una nueva conversación:

Bortles: Keenum, ¿pedirás un corte?

Keenum: ¿Otro? – provocando la risa de Bortles

Foles: No entiendo

Bortles: No te hagas, a ti también te gustan. Rams? Chiefs? ¿No te recuerda algo?

Keenum: Deja de joder Bortles. Hablas como si el haber sido seleccionado tercero significara algo. Te recuerdo que contra el equipo que juegas este domingo te ganó 51-17 hace dos años. Jugaste como Ryan Leaf.

Foles: ¿Ryan Leaf?

Bortles: Hablando del equipo que me ganó hace dos años, insisto; ¿por qué estamos solamente nosotros tres? 

Foles: Dicen que está presente en todos lados pero que a veces no podemos verlo. Dicen que, en momentos, solo se escucha su voz mientras se detiene el tiempo.

Keenum: Ahora entiendo porque te mandó a la banca un novato…

Después de algunos minutos, el mesero llegó a la mesa con tres platillos. “Una disculpa, su menú ya estaba pre-seleccionado” – decía.

Los tres, demostrando hambre e impaciencia, comenzaron a devorar el plato que tenían enfrente. A un lado de cada uno de éste, una hoja, en forma de servilleta, se asomaba con un llamativo mensaje. Así decían los tres:

Para Foles,

Cuarta mejor defensiva de la liga. Nelson Agholor. Mejor línea defensiva de la liga (41.5% de presión al quarterback contrario). Jay Ajayi – Legarrete Blount. Patriots – tercer peor defensiva de la NFL. Nadie es invencible. Nadie espera nada de ti.

Para Keenum,

Mejor defensiva de la liga – la única en la historia en donde sus integrantes tienen al menos tres años en el equipo. Genio defensivo – las ofensivas contrarias solo convirtieron 25.6% de terceras oportunidades. Stephon Diggs – Adam Thielen. Patriots – tercer peor defensiva de la NFL. Nadie es invencible. Nadie espera nada de ti.

Para Bortles,

Segunda mejor defensiva de la liga. Leonard Fournette. Mejor ataque terrestre (141.4 yardas por juego). Par de corberbacks All Pro – permitieron el porcentaje de pases completes más bajo de la NFL.  Allen Robinson. Patriots – tercer peor defensiva de la NFL. Nadie es invencible. Espero mucho de ti.

En lo que parecía completa sincronía, los tres levantaron la mirada al terminar de leer sus notas. En la mesa, podía sentirse una ligera tensión. Todos sabían que habían leído las fortalezas de sus equipos. Todos sabían que eran claras indicaciones de un complot en contra del único quarterback no presente. Una motivación extra para derrotarlo. Todos, o casi todos, confirmaban el hecho de que nadie esperaba algo de ellos.

Fue Foles, con miedo, el primero en hablar: “No se asusten, esto fue escrito por Tom. Él puede hacer este tipo de cosas. En algún lado nos está viendo, nos esta distrayendo.

Keenum: Si es asi, debemos reportarlo, la liga va a amar suspenderlo…

Bortles: Es mi ídolo, no pienso afectarlo. Puede hacer lo que quiera. Además, no dicen más que cosas positivas…

Keenum y Foles (en sincronía y con duda de haber recibido el mismo tipo de mensaje): ¿Solo cosas positivas?

Bortles: Si lo reportamos, a solo tres días de jugar, la prensa lo tomará como el acto más mediocre y débil de la historia. Será como intentar desviar la atención y tratar de distraerlo. Justo el juego que dicen que está jugando.

Keenum: !Necesito un shot!

Foles: Tranquilicémonos. Ignoremos los mensajes. Terminemos de comer y regresemos a concentrarnos.

Keenum: Yo ni siquiera se suponía que debía estar jugando…

Foles: Yo tampoco…

Bortles: Extraño a Mark Brunell…

Los tres terminaron rápidamente de comer sabiendo que debían retirarse lo más pronto posible. Las miradas ya no se cruzaban, buscaban algo o alguien que pudiera haberlos estado observando.

Justo cuando parecían estar decididos a irse, el mesero hizo su última aparición; “El señor que los ha invitado a cenar desea presentarse, por favor esperen un momento” – decía.

El palpitar de los tres corazones se podía escuchar en las mesas de alrededor. Los tres torcían sus dedos en síntoma de nerviosismo e inseguridad. ¿Quién sería? ¿Cómo deberían reaccionar? Se preguntaban en silencio mientras esperaban minutos los cuales parecían ser más largos de lo normal.

A lo lejos, la silueta de un hombre en sus setentas se lograba apreciar. De cuerpo delgado y piel clara, su sombrero no dejaba ver su rostro. Se acercaba lentamente hacia la mesa  mientras era interrumpido por los demás comensales los cuales lo saludaban con mezclas de alegría y nostalgia.

Logrando dar la espalda, sin poder ser reconocido, el hombre se sentó en el gabinete a un lado de la mesa en donde fuertemente expresó:

“No es ningún Dios, no tiene poderes sobre humanos. Lo he vencido dos veces. Solo hay una diferencia entre él y ustedes…”

En ese momento, el señor detuvo su mensaje, tomó un vaso de agua en espera de haber logrado invitar la pregunta obvia. Los tres quarterbacks, sin poder mover un solo dedo se veían con pánico e inseguridad. Querían preguntar cuál sería esa diferencia, pero se habían vuelto mudos por un momento. Querían obligarle revelar su identidad, pero el miedo sostenía sus piernas.

El señor, en total decepción por presenciar dicha reacción, lentamente se levantó y, en tono que retumbaría en el restaurante, dijo mientras se iba:

“A él también le llegó la invitación…”

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