Lo que nos recuerdan días como este Domingo.

Este será el Super Bowl No 51, lo que significa que ha habido al menos otras cincuenta veces que hemos presenciado lo mismo; un juego que determina al mejor en su disciplina.  Si lo pensamos a futuro, esto también significa que tendremos muchas otras oportunidades de ver algo igual. Entonces, ¿por qué tan importante estar ahí en ese momento? ¿Por qué tanta importancia el verlo? ¿Realmente perdemos algo si no lo estamos?

Después de haber perdido a su hermano en un accidente automovilístico, Vic Beasley (Falcons, DE) perdió a su padre este abril dejándolo relativamente solo en lo que a familia se refiere. Beasley, no solamente tuvo que pasar la mayoría de su tiempo en visitas al hospital para cuidar a su padre durante su año de novato en la NFL, sino a la par, tuvo que lidiar con la crudeza de esta liga la cual ya lo nombraba “fracaso” pues solo había producido cuatro sacks.

Nueve meses después, este domingo, siendo uno de los jugadores más importantes y después de haber terminado como líder con quince sacks, Beasley jugará su primer Super Bowl…

Hace 17 años, uno de los mejores coaches que la NFL ha tenido, Bill Parcells, renunciaba como Head Coach de los Jets. Esto no solamente significaba el final de una exitosa carrera sino el posible inicio de otra en New York. Por contrato, Bill Belichick estaba obligado a permanecer con los Jets y reemplazar a Parcells. En uno de los movimientos que indirectamente marcó la historia de la liga, Woody Johnson compró a los Jets justo en ese momento y decidió contratar a Al Groh como Head Coach (who?!).

Mientras tanto, a unos cuantos kilómetros, otro dueño con poca experiencia el cual era altamente criticado por su “ineptitud”, se empeñaba en entrevistar a Belichick aun cuando eso significaba entrar en una demanda contra la NFL. Medios importantes como “Boston Globe” dejaban claro que Robert Kraft, quien había comprado a los Patriots solo seis años antes, estaba cometiendo otro error más al querer contratar al “incapaz”, “intolerante” y “perdedor” coach que Bill Belichick era.

Este domingo, después de 23 temporadas, 19 playoffs, 12 campeonatos de conferencia y 8 Super Bowls, Kraft podrá lograr su quinto campeonato…

Las freidoras de la cadena “Popeyes” en Estados Unidos pueden llegar a más de 200ºC. Trabajar ahí por $7.5 USD la hora puede ser difícil e inimaginable para algunos. Sin embargo, para otros, puede ser una digna forma de sobrevivir mientras se logra una meta.

Hace cuatro años, Malcolm Butler, después de uno más de sus cansados días de trabajo, se dirigía al gimnasio que hoy recuerda como “la formación más importante de su vida”. En él, ya lo esperaba Johnny Jackson, coach con algo de experiencia desarrollando jugadores para la NFL. Antes de siquiera comenzar cualquier rutina, Mr. Jackson le preguntó: “Malcolm, jugadores como tú que vienen de segunda división y que nadie los conoce solo tienen una mínima oportunidad, ¿estás dispuesto a sacrificar absolutamente todo por ese momento?

Este domingo, Malcolm Butler, ya como estrella de la liga después de haberle arrebatado a Seattle el campeonato hace dos temporadas, y con la crucial tarea de contener al ataque aéreo de los Falcons, jugará su segundo Super Bowl…

En la vida, hay momentos especiales. Hechos extraordinarios como el encuentro añorado con alguien que amamos, el nacimiento de una vida o la risa incontrolable con una amistad, hacen de nuestra estancia en el mundo algo irremplazable, algo imposible de definir.

Dentro de esos momentos, hay unos que son diferentes, unos que llevan una forma única. Son momentos que no tienen ningún contacto o relación social, solamente viven en nuestro interior. En nuestro lenguaje, les hemos llamado: metas, logros o sueños.  El logro de éstos, como resultado de su soledad, dificultad y expresión de identidad, resultan en los hechos más intensos de nuestra vida.

En días como este domingo, en donde entre historias desconocidas admiramos el logro de sueños, recordamos, silenciosamente, que esos momentos solo pueden ser experimentados cuando sacrificamos absolutamente todo, bloqueamos toda palabra de desaliento y usamos las más grandes adversidades como fortalezas.

Feliz fin de año, les deseo el mejor de los Super Bowls…

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