Reunión de los Cuatro (Mejores).

Aun siendo el mejor restaurante de Atlanta y uno de los mejores del mundo, Bone’s jamás había tenido la fortuna de recibir a tan famosa celebridad.  Tom Brady, dejando notar algo de estrés en su rostro, se dirigía la entrada de tan reconocido lugar vistiendo un “Gucci” perfecto. A lo lejos, la hostess, mujer de no más de veinte años de edad, temblaba de la emoción.

Al abrir la puerta, a las 8:00 p.m., justo como lo decía en la invitación, Brady brincó en espanto al escuchar a alguien gritar su nombre. “¡Tom!”. Ben Roethlisberger, vistiendo jeans y playera, y habiendo llegado algunos minutos antes, preguntaba:

  • Ben: ¿Qué demonios haces aquí?
  • Brady: No tengo idea, ¿tu?
  • Ben: ¿Recibiste la misma invitación que yo?
  • Brady: ¿Invitación? ¿Te refieres a la cita obligatoria de la liga?

Ben, haciendo un movimiento de afirmación, tomó el papel que Brady llevaba en sus manos el cual llevaba escrito:

LUGAR: BONE´S ATLANTA

CITA: LUNES 17 DE ENERO, 8:00 P.M.

CITA DE CARÁCTER OBLIGATORIO – NFL ENTERPRISE

ROGER GOODELL

  • Ben: Ya dejé de desinflar los balones, ¿a poco tú sigues?

Justo antes de que Brady exclamará en tono elevado que los balones se desinflan por el frío, una nueva voz, proveniente de la misma puerta, se escuchó: “¡Wow! ¿Ustedes también aquí? “

  • Ben: Ok, esto es una broma… ¿Tú también Rodgers?
  • Brady: En el football no hay bromas. No sé por qué estamos aquí Aaron, pero llegas un minuto tarde.
  • Rodgers: RELAX

La hostess interrumpió abruptamente la conversación pidiéndoles pasar a su mesa. Los tres, en completa incertidumbre, la siguieron:

  • Rodgers: Ben, ¿por qué caminas con la cabeza hacia abajo?
  • Ben: No tengo permitido ver a ninguna hostess o mesera

Pasando por las múltiples miradas abrumadoras de los comensales, los tres se sentaron en la última mesa del lugar. La hostess, aun temblando, les dejó los menús y prometió enviar a alguien para tomarles la orden:

  • Brady: No quiero ver la cara de Belichick cuando se entere que cené con ustedes a una semana de la final de Conferencia.
  • Rodgers: ¿Qué no su cara siempre es la misma?

La risa de Ben fue interrumpida por la de otro hombre que había aparecido de la nada justo a un lado de la mesa y había atraído la atención de Brady:

  • Brady: Y tú, ¿quién eres?
  • Ben (finalmente levantando la cabeza): ¡¿Matt?!
  • Matt Ryan: No sé cómo decirlo, pero…gracias por venir…
  • Ben: ¡¿Fuiste tú quien nos citó?! Te van a suspender por usar en vano el nombre de la liga.
  • Ryan: Sé que ninguno de ustedes tiene tiempo ni debería estar aquí, así es que seré breve. Los cité porque necesito pedirles algo…de todo corazón.
  • Brady: Otra vez, ¿quién eres?
  • Rodgers (rolleando los ojos en descontento): Brady, no seas arrogante. Es Matt Ryan, el otro que queda.

Afuera del restaurante, atraídos por un tweet retweeteado miles de veces en diez minutos, una masa de reporteros intentaba entrar al lugar mientras la seguridad, aparentemente lista para lidiar con la situación, los detenía agresivamente. La plática continuó:

  • Ryan: Quiero pedirles que me dejen ganar este Super Bowl
  • Brady: Ok, ya me voy…
  • Ryan: Por favor escúchenme
  • Rodgers: no tienes paciencia Brady, denotas tu edad…
  • Ben: ¿Por qué contratan meseras tan guapas?

La mesera en turno, también temblando ante enorme responsabilidad, interrumpió:

  • Britney: ¿Qué les puedo servir?
  • Ryan: Gatorade por favor
  • Rodgers: Sam Adams
  • Ben: Limonada
  • Rodgers (dirigiéndose a Ben): ¡Cómo has cambiado!
  • Brady: Medio litro de agua con una rodaja de naranja, tres espárragos a la plancha, 120grs de filete de aleta amarilla y cuatro espinacas desinfectadas.

La mesera, sin mostrar titubeo alguno, se retiró inmediatamente. La plática continúo:

  • Rodgers: Matt, ¿cómo por qué diantres te deberíamos dejar ganar?
  • Ryan: Piénsenlo bien. Soy el único entre ustedes que no he ganado el Super Bowl. Aunque soy muy buen quarterback, la gente jamás me reconocerá pues tuve la mala fortuna de jugar al mismo tiempo que ustedes y Peyton. Es primera vez que repito temporada con el mismo Coordinador Ofensivo y, además, será la última. Nunca he sido MVP. Mi ciudad no ha ganado un solo campeonato desde 1995 (Braves) y, especialmente, mis Falcons jamás han sido campeones.
  • Rodgers: Te faltó decir que tus “fans” aun llevan jerseys de Michael Vick a tus juegos…
  • Ben: Yo tampoco he sido MVP…
  • Brady: ¿Ya terminaste?
  • Ryan: Por favor, piénsenlo, sería lo mejor para la liga, para nuestro juego…

Al estilo “platica con los suegros”, un silencio incómodo se hizo presente durante algunos segundos. Los tres “invitados” parecían evitarle la mirada a Ryan quien no podía dejar de mostrar su nerviosismo y vergüenza. La mesera, sin hacer sonido alguno, dejó las bebidas y los espárragos antes de retirase rápidamente. A lo lejos, los gritos de los reporteros aumentaban. La seguridad, mostrando desesperación, volteaba continuamente hacia la mesa con esperanza de verlos terminar.

Finalmente, Brady, retomando la calma, pausadamente habló:

  • Brady: Esta bien, entiendo. A expensas de que Ben y Aaron se opongan, te propongo algo. Dejaremos que ganes este Super Bowl con la condición de que desaparezcas por lo que resta de tu carrera.
  • Ryan: ¿Desaparezca?
  • Ben: ¿Cómo Ricky Williams?
  • Brady: Me refiero a que bajes el nivel de tu juego paulatinamente y no vuelvas a amenazar con ganar otro Super Bowl. Lo que queda de esta década y la que sigue, será dominada por nosotros tres…solamente.

Aaron Rodgers, al saber que sería el más beneficiado (NFC), no pudo esconder la sonrisa que le provocaba la comprometedora condición. Por otra parte, Ben omitió cualquier comentario esperando alguna reacción de Ryan quien finalmente habló:

  • Ryan: Está bien. Asegúrense de no hacerlo tan obvio para evitar problemas con la liga. Tienen mi palabra, después de este campeonato, me olvido de amenazar con otro. Gracias.

En lo que parecía completo control de la situación, Ryan se levantó de la mesa dejando claro que ese era el fin de la conversación. Brady, sin haber tocado un solo espárrago, lo siguió provocando la misma reacción de Rodgers y Ben. De inmediato, un hombre vestido de traje los escoltó hacia una puerta trasera la cual los llevó hasta el estacionamiento evitando el tumulto de reporteros. Los tres invitados, después de ver por última vez a Ryan y no mostrar intención de decir alguna palabra, se dirigieron hacia sus carros dejándolo atrás. Ryan, a lo lejos exclamó: “Gracias”.

A tan solo un par de metros de llegar a sus carros, Brady, Rodgers y Ben se detuvieron en perfecta sincronía.

  • Rodgers: Lo que hace la falta de experiencia ¿no?
  • Ben: Increíble pensar que así de desesperado me veía hace algunos años
  • Brady: Ya saben que hacer, esto nunca sucedió. Lástima por él, aun no entiende el significado de ser el mejor. Por nada se cambia.
  • Rodgers: ¡Ja!

Los tres subieron a sus carros y partieron.

Veinte minutos después, en las instalaciones de los Falcons, Matt Ryan bajó de su automóvil con un IPad y una carpeta que llevaba el título “Packers Defense”. Caminó hacia la entrada en donde impacientemente ya lo esperaba Dan Quinn, su Head Coach, quien le preguntó:

  • Dan: ¿Cómo te fue?
  • Ryan: Lo que esperábamos, ignoraron completamente mi petición y se burlaron de ella pretendiendo aceptarla.
  • Dan: ¡Ha! Objetivo cumplido.
  • Ryan: ¡Así es! Un día de ventaja en nuestra preparación…lo que sea necesario para ser el mejor.

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