El recordatorio de Romo, el último.

“If it ain’t broke, don’t fix it…” – Bert Lance (1977)

Si no está roto, no lo cambies. Frase que hizo famoso a Bert Lance, ex director de presupuesto de Estados Unidos, cuando expresó que uno de los problemas más grandes del gobierno era su constante búsqueda por cambiar (mejorar) las cosas. Si bien el significado de esta frase puede parecer acertado en todos sus sentidos, la realidad es que está lejos de serlo, especialmente, cuando hablamos de nosotros, los seres humanos. Si una máquina está funcionando a la perfección sería ilógico tratar de cambiarla. Pero, ¿aplica lo mismo para nuestra forma de vida? ¿Para nuestra mentalidad? ¿Qué sería del mundo si Steve Jobs hubiera pensado de esa manera cuando creo el primer Ipod?

No existe persona con mayor conocimiento de lo que pasa dentro de un equipo que el mismo dueño de éste (hay excepciones, véase; San Francisco 49ers) y no hay dueño más activo en la NFL que Jerry Jones. Aun cuando la mayoría de sus comunicados parecen provenir de alguien demente, si los revisamos después de tiempo, todos poseen verdad y sensatez. Fue él quien aseguró crear el estadio más impresionante del mundo pues la gente necesitaba una razón extra, además del juego, para asistir.  Fue él, quien dijo hace más de diez años, que la NFL se vería forzada a buscar mercados fuera de EU para crecer (cuatro juegos anualmente en Europa). Todo esto mientras la gente lo veía y escuchaba al mismo estilo que vemos a Peña Nieto hablar inglés.

Una vez más estamos presenciando algo similar y, al parecer, una vez más lo estamos ignorando. Jones fue muy claro en su respuesta acerca de un posible regreso de Tony Romo: “no sé cuándo ni la forma, pero lo sabrán cuando lo vean”. Otra vez, sus palabras parecen haber estado en otro idioma, pero hoy realmente tienen sentido. El domingo a las 3:40 p.m. seremos todos espectadores de lo que nos intentaba decir.

No se necesita tener el IQ de Marc Zuckerberg para entender que el objetivo primordial que tendrá la defensiva de Green Bay será detener el ataque terrestre de Dallas. Después de haberle permitido 157 yardas a Ezekiel Elliot en la semana seis, Mike McCarthy entiende que si es necesario poner nueve jugadores defendiendo la carrera, lo va a hacer, pues en los playoffs los coaches aprenden y eliminan tu fortaleza más grande (véase; Dolphins y Lions).

Por otro lado, McCarthy también entiende que, en dicho juego, todas las estadísticas, fuera del juego terrestre, terminaron a favor de su equipo (inclusive el tiempo de posesión fue ligeramente mayor para Green Bay; 30:10) y que hay una en especial que determinará el resultado final si los Packers logran detener a Elliot. En terceras oportunidades, los Cowboys convirtieron solamente tres de sus once intentos.

En las dos peores actuaciones de Dak Prescott, frente a Vikings y Giants, la ofensiva de Dallas convirtió dos de veinticuatro terceras oportunidades. ¡Si! DOS DE VEINTICUATRO.  La clave: catorce de estas veinticuatro oportunidades fueron situaciones de más de ocho yardas. En promedio, el quarterback novato terminó con 53% de pases completos en estos juegos, muy por debajo de lo que se necesita en los playoffs.

Green Bay puede arriesgar defensivamente siendo muy agresivo contra la carrera pues posee a uno de los dos mejores quarterbacks de la NFL y al más peligroso de las últimas siete semanas. Hace tan solo una semana, Aaron Rodgers hizo ver a la mejor secundaria de la liga (Giants) como si fueran de Notre Dame terminando con 362 yardas y 4 TDs. En su racha de siete victorias, Rodgers ha lanzado 19 TDs y 0 Ints.  McCarthy sabe que, aun si Precott y Dez Bryant logran una jugada grande, puede seguir con su agresividad defensiva pues su quarterback se encargará de convertir el juego en uno de muchos puntos, y, ahí, claramente tiene la ventaja.

El domingo entenderemos lo que Jerrry Jones nos quiso decir. Entenderemos que sus palabras significaban que llegaría un día en el que todo el mundo recordaría que la victoria en el football solamente le pertenece a aquellos dispuestos a desafiar el orden y el conformismo. Entenderemos, al ver el rostro del DÉCIMO mejor quarterback en post temporada de TODOS los tiempos frustrado desde la banca, que en la NFL, como en la vida, el ser el mejor solamente se puede lograr cuando se busca cambiar y mejorar en todo momento…aun cuando no hay nada roto.

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