Los componentes de la Mediocridad.

  • Miembros del Consejo: Llegaste con muchas recomendaciones para este puesto. ¿Entiendes lo que conlleva ser Presidente de Harvard?
  • Candidato: ¡Claro que lo entiendo! Amo ser parte de la mejor educación del mundo
  • Miembros del Consejo: ¿Qué nos puedes decir de tu trayectoria?
  • Candidato: ..hace 17 años dirigí a una Universidad y la llevé a ser la segunda mejor del país…nunca la mejor
  • Miembros del Consejo: ¡¿17 años?! ¡¿Qué has hecho recientemente?!
  • Candidato: No mucho, no soy bueno seleccionando directores de carrera ni maestros
  • Miembros del Consejo: ¡¿Entonces para que eres bueno?!
  • Candidato: Pues…mantengo estabilidad en las escuelas…nunca son las peores en sus rankings…
  • Miembros del Consejo: Mejor hablemos de tus propuestas, ¿qué tienes en mente?
  • Candidato: Posicionar a Harvard entre los lugares 50-200 del mundo
  • Miembros del Consejo: ¿Estas bromeando?
  • Candidato: No, de hecho, pretendo negarles la entrada a todos los graduados de esta legendaria universidad con el fin de borrar el recuerdo de su grandeza e importancia…
  • Miembros del Consejo: ¡¿Me puedes recordar porque estas aquí?! ¡¿Por qué demonios deberíamos contratarte?!
  • Candidato: Mmm…recuerden, brindo estabilidad en las universidades en las que trabajo, nunca son las peores…
  • Miembros del Consejo: OK, CONTRATADO.

 

     A pesar de estar a una sola derrota de convertirse en el Head Coach con mayor número de juegos perdidos en la historia de la NFL, Jeff Fisher recibió una extensión de contrato que le pagará siete y nueve millones de dólares respectivamente por los dos siguientes años en Los Angeles. En las últimos veintidós temporadas, Fisher solamente ha logrado clasificar a los playoffs en seis ocasiones. ¿Qué dirían en New England si esto pasara? Desde el 2008, sus equipos no han ganado más de ocho partidos. ¿Qué sería de Apple si en ocho años no renovaran su Iphone? En toda su carrera, Mr. Jeff tiene un “impactante” porcentaje de 51% de victorias…la misma probabilidad de un “águila o sol”.

    ¿Cómo es que un Head Coach que nunca ha ganado un campeonato tiene una de las trayectorias más largas en la liga? ¿Cómo puede ser que alguien que le niega la entrada al mejor jugador en la historia de su equipo (Erick Dickerson), mientras se convierte en el único entrenador con cinco temporadas perdedoras consecutivas, mantenga su trabajo? La respuesta va mucho más allá del football, mucho más allá de la capacidad que alguien pueda tener para ganar juegos. La respuesta la encontramos en algo muy escondido de la psicología humana, en algo que cuando escuchamos nos suena decepcionante pero cuando la practicamos no tanto.

     Si usted no recuerda el “Music City Miracle” del año 2000 en donde los Titans vencieron a los Bills con una de las jugadas más improbables de la historia quiere decir que no es seguidor de la NFL, o, tiene quince años y no conoció el “messenger”. Tennessee, con esa y subsecuentes victorias contra Colts y Jaguars, logró su primera aparición en el Super Bowl XXXIV en donde, famosamente, fue detenido por los Rams a una yarda del TD. En los siguientes cuatro años, este equipo dirigido por Jeff Fisher, logró otras tres apariciones en playoffs. Esta marca, no solamente fue sobresaliente en ese momento, sino hoy, quince años después, inexplicablemente sirve como ancla de una carrera que parece ser inquebrantable. Increíble lo que la reputación puede hacer; tanto en nosotros como en lo que la gente piensa de nosotros sin importar el tiempo que pase.

     Algunos años antes de llegar a cuatro Super Bowls consecutivos con los Bills, Marv Levy fue Head Coach en Kansas City. Desde 1978 hasta 1982, Marv mostró considerable avance en una ciudad que no había tenido éxito desde 1971. Levy tomó a un equipo que solamente había logrado dos victorias y lo llevó a cuatro, siete, ocho y nueve en los años mencionados. ¿Qué pasó después? Como muchas administraciones en la liga, cansados de “no ver el progreso que quieren”, los Chiefs corrieron a Levy esperando obtener mejores resultados. Éstos no llegaron. Las siguientes cuatro temporadas para Kansas City: tres, seis, ocho y seis juegos ganados. Cuando decidimos hacer modificaciones, a veces olvidamos que existen dos direcciones posibles; el resultado puede ser mejor o puede ser peor. Lo nuevo solo garantiza que existirá cambio, sin embargo, no garantiza la dirección de éste.

     Si Fisher es el “Jamaica en Hockey” para llegar a los playoffs, Marvin Lewis sería Canadá. En Cincinnati, Lewis ha clasificado en seis de sus últimos siete años. Si esta liga es congruente, debería recibir una extensión a su contrato ¿no? La realidad es que, Lewis no solamente no recibirá ningún contrato, sino es muy probable que sea su última temporada con los Bengals. Ahora, vámonos sesenta años atrás. Estos mismos Bengals, en 1962 recibieron a Paul Brown, uno de los mejores entrenadores de la historia, después de que Cleveland decidió despedirlo aun cuando los había llevado a los playoffs en ocho de sus primeras nueve temporadas. Increíble como la historia da vueltas. En aquella época, Cleveland era un equipo acostumbrado a ganar campeonatos mientras que Cincinnati rezaba por ganar más de cuatro juegos (véase; 2016 49ers).  Hoy, los Bengals están pensando en cambiar de coach pues al parecer no es capaz de ganar en playoffs. Mientras tanto, en Cleveland, se sentirían felices por tener a alguien capaz de ganar…solamente ganar. Nuestras percepciones y, más importante, nuestras expectativas cambian constantemente. Para bien o para mal, dependen de nuestra situación actual, a veces olvidando de lo que somos capaces.

     Para lograr una constante mediocridad se necesitan tres componentes importantes: la historia y reputación positiva deben pesar más que la actualidad, el miedo a tener un resultado negativo debe ser más grande que el hambre por crecer y mejorar, y, finalmente, las expectativas deben ser suficientemente bajas para que la normalidad se confunda con éxito.En Los Angeles se dieron los tres.

 

  • Miembros del Consejo 2: Llegaste por recomendaciones del Presidente en Harvard. ¿Entiendes lo que conlleva ser Presidente de Stanford?
  • Candidato 2: ¡Claro que lo entiendo! Amo ser parte de la mejor educación del mundo
  • Miembros del Consejo 2: Recuérdanos tu nombre…
  • Candidato 2: Rex Ryan.

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