El Poder de la Ausencia. (Happy New Year)

Imaginemos algo espantoso. Imaginemos que cada año la temporada de football se tardara una semana mas en comenzar. Es decir, si actualmente tenemos una temporada cada seis meses, imaginemos que el siguiente año se tardara seis meses y una semana; dentro de dos años, seis meses y dos semanas; y así sucesivamente. Imaginemos el aumento en la añoranza con cada año que pasara. Cada ves que estuviéramos viendo el juego final colegial o el Superbowl sabríamos que no volveríamos a tener juegos por mas tiempo cada vez. En verdad es algo espantoso.

Ahora, imaginemos, bajo el mismo supuesto, nuestro sentimiento el primer día de cada temporada. Es decir, un día como hoy. ¿Qué sentiríamos cada año? El incremento significativo en el extrañar cada vez mas este deporte estaría directamente relacionado a un incremento en el grado de gozo y placer al verlo. Es simple, si supiéramos que lo que estamos disfrutando se ira por un lapso cada vez mas prolongado, trataríamos de sentir cada momento…cada vez mas.

Llevemos esto a la vida. Todos recordamos lo que se siente un pedazo de carne en la boca después de todo un día sin comer. Lo que se siente el comprar o recibir (para aquellos “NINIS”) un auto después de haber tomado el transporte público por años. Y claro, el sabor de una Stella Artois a 40 grados centígrados después de una semana intensa de trabajo.

Si bien es clara la descripción de este sentimiento en cosas cotidianas como las mencionadas anteriormente; hoy, en este día en el que quisiera (si pudiera) transmitirles mi emoción y felicidad de ver llegar una temporada mas del mejor deporte del mundo, pretendo llevarla a aspectos de la vida mas profundos, en donde, inexplicablemente, perdemos su significado y nos concentramos en lo que no esta…en la ausencia.

¿Qué se siente dar un abrazo? No el abrazo “mi rey” de dos palmadas en la espalda sin conocer a la otra persona como si le estuviéramos ayudando a eructar. Tampoco el abrazo forzado hacia “conocidos” simplemente porque es su cumpleaños o acaba de recibir el premio al mejor empleado del mes. Me refiero a ese abrazo que no es pensado, ese acto inevitable entre dos personas que encuentran en él la única forma de expresar su felicidad de estar juntos y no cambiarlo por nada. Me refiero a ese abrazo después de haber logrado algo realmente significativo en la vida y, con él, hacer partícipe a la otra persona agradeciéndole y dejándole claro que nada pudo haberse logrado sin su ayuda. Y, el mas importante, ese abrazo después de haber extrañado. En verdad haber extrañado a alguien tanto que por momentos pensamos que ya no formaba parte de nuestras vidas, que, aunque era parte de nuestro pensamiento invariablemente todos los días, lo sentimos tan lejano que duele.

¿Qué se siente tener salud? Nuevamente no hablo ni del “salud” levantando las copas ni la irrelevante sanación de lo que ahora llamamos “infección” a cualquier cosa que nos duele y el cuerpo, como maquina perfecta que es, lo sana inmediatamente. Estoy hablando de la recuperación de la salud después de habernos roto/lastimado una parte del cuerpo al grado que queda inmóvil o disfuncional por un tiempo. De la salud recuperada después de sesiones de quimioterapia que vence el cáncer. Estoy hablando de tener salud después de haber tenido un riesgo inminente de perder la vida. Y, quizá la mas importante, la salud en nuestras mentes, en nuestro entendimiento de existencia y en nuestra paz interna que nos lleva a entender que este mundo es mucho mas grande que nuestro cerebro y que solo estamos aquí para provocar sonrisas y, con suerte, recibir provocaciones.

¿Qué se siente tener amor? ¡Por favor! (antes de que deje usted de leer) No hablo del amor de verano, ni el de secundaria, ni el “fake”, ni el vacío, ni el banal que decimos que tenemos pero…pues no (nota al pie derecho; me es increíble como no tuve que describir ninguno de los amores mencionados, sin embargo, todos entendemos su definición perfectamente, !ha!) Hablo del amor entre padres e hijos, del amor entre amigos que nunca se tienen ni le tienen que decir a nadie que son como hermanos pues simplemente lo transmiten. Hablo del amor que nos llega a tener un perro que entiende, mucho mejor que nosotros, la dependencia, y no le da miedo admitirla. Hablo de ese amor entre hermanos y parejas que se ha generado tan fuerte que el solo imaginar no tenerlo genera pánico.

En fin, por razones de supervivencia y “crecimiento personal”, siempre hemos sido enseñados a olvidar rápidamente cuando existe la ausencia de algo, a movernos rápidamente hacia lo que sigue y “bloquear” el sentimiento de añoranza por lo que existió en el pasado. Durante los últimos años, gracias a un avance psicológico y neurológico nunca antes visto, (“Hemos avanzado mas en el estudio del funcionamiento emocional del cerebro en los últimos diez años que en el siglo pasado” – Daniel Goleman) hemos llegado a la conclusión que nuestra felicidad reside, en gran parte, en nuestra capacidad de vivir en el momento y, de alguna forma, blindar nuestro cerebro en contra de ataques del pasado, en contra de sentimientos de deseo sobre cosas que hoy no tenemos. La lógica es simple; si no le damos cabida a los pensamientos de cosas que no tenemos, seremos estables y plenos con lo que si tenemos…no hay espacio para el sufrimiento.

Entonces, ¿nuestro cerebro se equivoca constantemente cuando nos hace recordar y añorar? Si jamás pensamos que no tenemos football pues nunca lo extrañaremos, pero, cuando inevitablemente lo pensamos, ¿hacemos mal? Si nos aferramos mentalmente a las personas que tenemos cercanas y disponibles en este momento no habrá cabida para extrañar a alguien, pero, cuando inevitablemente nos duele el no poder ver a alguien, ¿están funcionando mal nuestras neuronas?

¡NO! Esto es como decir que la vesícula se puede quitar y no pasa nada como claramente la medicina lo ha puesto de moda. El cerebro y nuestro cuerpo entero nunca se equivocan. ¡Nunca! No es una computadora que fue creada por hombres que erran y lo plasman en todos lados. Es una “maquina” que jamás lograremos explicar en su totalidad pues eso la haría imperfecta.  Extrañamos, sufrimos, añoramos y pensamos todo el tiempo en lo que quedó atrás, porque tiene un poder inmenso, porque genera una capacidad ilimitada de disfrutar y sentir cada segundo las cosas mas importantes de la vida cuando finalmente las recuperamos. Así como en la pesadilla de la “semana mas” de ausencia de football, no es que entre mas extrañemos mas erramos; mas bien, entre mas extrañamos mas adquirimos la capacidad de disfrutar.

Hoy les deseo a todos feliz año nuevo, pero mucho mas importante, les deseo que cada momento que pasen viendo el football colegial o la NFL recuerden los seis meses pasados en donde no lo tenían. Les deseo que en cada reunión para ver un juego, en cada Monday Night en la compañía de alguien, en cada discusión irrelevante y en cada jugada increíble, recuerden el poder que ahora tienen para disfrutarlo; poder ilimitado que obtuvieron solo después de haber sentido, aceptado y realmente sufrido su ausencia.

Con todo mi corazón, les deseo la mejor de las temporadas. HAPPY NEW YEAR.

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