El Verdadero MVP (en honor de un gran jugador)

Me dio cursorfobia…… eso es todo lo que puedo decir.

Hoy quiero festejar con todos ustedes que he sanado de una terrible enfermedad de la cual pensé jamás salir.  Por casi dos meses experimenté una terrible falta de capacidad mental (o sea estupidez) para poder mover mis dedos enfrente de una computadora, conté millones de veces el número de parpadeos del cursor en el monitor y descubrí esto ser mucho más efectivo que el tradicional e inigualable mito de contar borregos para poder dormir (¿alguna vez se han preguntado por qué demonios contamos borregos y no leones para irnos a dormir? ¿Pingüinos?, ¿será uno de esos misterios de la vida como el por qué tenemos decenas de tipos de mostaza pero solo un tipo de cátsup?). Mi enfermedad llegó a tal grado que se convirtió en una especie de esquizofrenia en la  que claramente escuchaba al cursor decir “aquí toy…..…..ya no toy……….aquí toy……….ya no toy”, veía cursores en la calle que parecían seguirme y hasta historia como la de Robinson Cursor me perseguían en mis sueños. En fin, cuando me dirigía a pedir algún tipo de ayuda psicológica, fue ahí cuando milagrosamente descubrí la cura a mi enfermedad…………..recibí una de las noticias más increíbles e inesperada de mi vida; “Sylvester Stallone es inducido al salón de la fama del boxeo internacional”………. jajajajaja (risa exagerada) jajajajaja  (mas exagerada aún)…….me tenía que curar, no había de otra. De inmediato y en completo jolgorio me di a la tarea de investigar si lo que estaba escuchando era real o seguía siendo producto de mi enfermedad y lo que encontré fue aun más sorprendente. No solamente asesinaron y convirtieron en una completa burla el salón de la fama del boxeo mundial al introducir a “Rocky”, sino que decidieron introducirlo al mismo tiempo que a ¡Mike Tyson y Julio César Chavez!, sin duda dos de los que siempre están en la conversación de mejores boxeadores de toda la historia.

No seré ningún experto en el Boxeo y es más, también pase por mis épocas de subir escaleras, pretender golpear reses congeladas y hasta hablar como lelo para sentirme “Rocky”, pero ¡POR FAVOR! la vida de un atleta es completamente diferente a la de un actor-escritor de Hollywood, no confundamos las cosas porque si ese fuera el caso entonces tendríamos que inducir a Keanu Reeves, Jamie Fox y hasta a ¡Rudy! ¡Rudy! al salón de la fama de la NFL (y eso que no quise ahondar en el tema con más ejemplos como Cantinflas (El Chanfle) o Kuno Becker (Goal)). Pero bueno, gracias a esta noticia hoy puedo volver a escribir y debo vivir eternamente agradecido por eso. Aunque pensarán que mi sanación estuvo simplemente en mi extrema necesidad de burlarme del hecho, debo decirles que no fue así. Esta inducción realmente me hizo pensar en el grado alarmante de subjetividad que tienen la mayoría de los reconocimientos que nosotros como sociedad hemos creado y en el proceso muchas veces injusto que les damos a ellos para determinarlos. En realidad la mayoría de los premios con mayor prestigio como “Mejor Película”, “Mejor Álbum”, “Mejor Empresa del año” y hasta el “Empleado del Mes en Office Depot” son simples opiniones de lo que llamamos “expertos”, lo cual, a mi parecer, inmediatamente se contradice con la palabra MEJOR la cual presume medir, de alguna manera cuantitativa, cierta categoría.

La NFL no es ninguna excepción y año con año entrega diferentes premios, siendo el más importante el de jugador más valioso de la temporada (MVP). Existen diferentes publicaciones las cuales han decidido, con el tiempo, entregar diferentes reconocimientos pero siempre los de más prestigio son los entregados por la “Associated Press” (disculpe usted mi pochismo pero no iba a poner “La Prensa Asociada” ¿verdad?). Desde 1957 (Jim Brown, FB, Browns) esta organización ha premiado constantemente a lo que para ellos es el mejor jugador del año y ha sido reconocida como el nombramiento oficial desde entonces aunque oficialmente el primer jugador reconocido como tal fue Mel Hein, centro de los Giants, en 1938, con el antes llamado trofeo “Joe E. Carr” quien fungía como director de la liga en ese tiempo. Lo importante a recalcar de este tema es el proceso para determinar este premio el cual no es más, como lo mencioné antes, que el simple conteo de diferentes opiniones de gente de la prensa la cual es considerada como la más involucrada y sabia en el tema. Es aquí en donde el reconocimiento  despierta gran controversia todos los años pues no existe ningún parámetro que lo ayude a definirse, lo cual, en un deporte en equipo, se vuelve más complicado pues todo jugador necesita de muchos otros para poder lograr una actuación sobresaliente……….. si, dije TODOS aunque Tom “Bieber”  haga, a veces, parecer lo contrario. En esta discusión es en donde, los que participan en la selección, se ven en la necesidad de encontrar algo medible, alguna guía, algo que de una idea clara del por quién votar, y, desgraciadamente lo único que existe se llaman estadísticas.

¿Quién es el jugador siempre con mayor cantidad de estadísticas? Pues sí, el jugador que en todas las jugadas tiene el balón en sus manos. No me malinterpreten, siempre he dicho y siempre diré que la posición más complicada no solamente en este deporte sino en todos los deportes es la de quarterback, pero es inconcebible que cada temporada las estadísticas pesen más que cualquier otro aspecto del juego cuando se refiere a determinar al jugador mas valioso. Hoy que nos acercamos al final de la temporada regular (lo digo con voz entrecortada y Kleenex en mano) una vez más vemos como finalistas a jugadores con el mismo modelo erróneo que se ha convertido en tradición; quarterbacks de los mejores equipos (Tom Brady, Philip Rivers, Matt Ryan, Michael Vick……….Alex Smith ¡ha!). Han pasado 24 temporadas sin que un jugador con posición diferente a la de quarterback (18) o corredor (6) gane el premio; y es en el gran jugador que logró romper el molde, Lawrence Taylor en 1986, en quien la prensa debería recordar lo que ser MVP realmente significa.

Antes de Lawrence Taylor, los linebackers eran catalogados como una extensión de la línea defensiva. Eran jugadores no tan pesados para ser linieros pero lo suficientemente fuertes para contra bloquear a los linieros ofensivos durante todo un partido. Eran responsables únicamente de los corredores de quienes se encargaban de intentar maltratarlos todo el partido con el objetivo de minimizar el juego terrestre. Con la llegada de Taylor la posición dio un giro de 180 grados, su combinación de tamaño, agilidad y rapidez revolucionó por completo la posición de linebacker y provocó la distinción entre linebackers centrales y externos.  Lawrence tenía la capacidad, nunca antes vista, de evadir los bloqueos, taclear, atacar al quarterback y cubrir en situaciones de pase lo cual lo hizo sumamente dominante, no por menos fue seleccionado al equipo “All Pro” en sus primeras nueve temporadas. Aunque no está de más mencionar los impresionantes números que tuvo Taylor en su carrera con 132.5 sacks, 1,088 tacleadas, 33 fumbles forzados y 9 intercepciones, lo relevante fue la manera en la que afectó el juego como tal, la manera en la que lo hizo evolucionar. Este fenómeno, cuando se tiene la fortuna de vivirlo, debería ser el único e irrevocable criterio para nombrar a un jugador el más valioso de la liga y hoy la prensa parece que, sumergida en números que más que otra cosa nublan el proceso, va a dejar pasar esta oportunidad en…………………………………Troy Polamalu.

Los Steelers hoy son líderes de su división y número dos en toda la conferencia americana con un record de 10-3, hace un año terminaron 9-7 y ni siquiera calificaron a los playoffs. Troy, durante la temporada pasada solo jugó los primero cinco juegos en los que su equipo ganó cuatro de ellos, después de su lesión los Steelers cayeron con una marca de 5-6. El año que Pittsburgh quedó campeón Polamalu tuvo siete intercepciones, Troy estuvo sano todo el tiempo y el equipo tuvo a la defensa numero uno de la liga en todo momento. En fin, los números pueden seguir y seguir, resaltando la impresionante diferencia que hace tener a este jugador pero, otra vez, lo recalcable es la manera en la que el mismo ha evolucionado su posición y todo el juego en general. Hace menos de una década la posición de “strong safety” era una posición especializada para detener la carrera con algunas capacidades de cubrir zonas largas en situaciones de pase. Jugadores como Rodney Lott o Roy Williams ejemplificaban perfectamente las características que tenia esta posición, las cuales eran las de un linebacker de menor tamaño y un poco más rápido. Desde que Troy llegó a la liga, su versatilidad ha transformado la posición por completo, no hay una sola cosa que no hayamos visto que pueda hacer en el campo. Cubre en situaciones de pases, tiene un tacleo perfecto, sus “blitz” son únicos, defiende la carrera como linebacker y hasta se ha convertido en la nueva cara de “Head and Shoulders”. Gracias a él, la liga ya busca jugadores con las mismas características y los ha empezado a firmar con cifras que antes solo los mejores cornerbacks lograban en la defensa. LaRon Landry en el 2007 se convirtió en el novato mejor pagado en la historia de su posición con 41.5M por cinco años, le siguió Eric Berry con 60M por seis años y recientemente Gibril Wilson con 39M por seis años.

En palabras de su coordinador defensivo “Troy puede hacer todo”, la defensa está basada en él completamente, se ha convertido en el “quarterback defensivo” y eso jamás se había visto antes. El juego del domingo en la noche fue solo una prueba más, si bien nadie se acordó de bloquearlo, la velocidad de Troy le dio el juego a Pittsburgh cuando Baltimore parecía tenerlo asegurado. Recordando un poco más, en los primeros cuatro juegos, cuando Roethlisberger estaba suspendido, tuvo increíbles actuaciones interceptando dos veces y salvando personalmente el juego contra Tennessee al detener a Kerry Collins en la yarda uno.

Además de Lawrence Taylor, solo ha habido otros dos jugadores defensivos que han sido nombrados MVP de la liga. Sus nombres, Alan Page y Gino Marchetti, las razones son las mismas, ambos transformaron la manera en la que sus posiciones se jugaban y forzaron una evolución del deporte. De ahí en fuera todos los ganadores han sido quarterbacks y corredores (en 1982 se lo dieron a un jugador de equipos especiales en señal  de protesta por la huelga). Si la liga no reconoce a Troy Polamalu por su aportación al juego seguiremos perdiendo año con año el valor a lo que hoy es uno de los premios más aclamados en todos los deportes, si la prensa no regresa a sus tradiciones y revisa su historia seguiremos teniendo inexplicables historias como la de Jerry Rice quien, a pesar de ser catalogado como el MEJOR JUGADOR DE LA HISTORIA POR NFL NETWORK, nunca pudo ser el “jugador mas valioso” en una temporada……….la razón ya la sabemos, Joe Montana y Steve Young siempre tuvieron mejores estadísticas.

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