Hoy solo sabemos lo mucho que lo amamos.

¿Cuántas veces nos detenemos durante el día para sentir nuestra respiración? ¿Cuántas veces levantamos la vista y apreciamos lo impresionante que es el cielo? ¿Cuántas veces nos acordamos de alguien que amamos pero justificamos no hablarle por lo «ocupado» de nuestro día? ¿Cuántas veces?… Hoy cumplo tres increíbles años de poder escribir para ustedes y no pude escoger mejor edición para festejarlo. Durante cada artículo, comentario o pregunta he aprendido que el privilegio de escribir también representa una responsabilidad que fácilmente pasamos desapercibida. Un escrito despierta la imaginación y criterio de todos pero, lo más importante, provoca un sentimiento; cualquiera que este sea…

A partir de hoy habrá un equipo, del cual nadie esperaba una buena temporada, peleando por entrar a los playoffs; habrá un nuevo quarterback que nos sorprenderá con su madurez y liderazgo; habrá varios equipos que decepcionarán totalmente y pensarán en el Draft desde la semana ocho; habrá coaches despedidos antes de que termine el año; habrá una lesión tan desafortunada que detenga la liga por un día; habrá un nuevo record que nadie pensaba podía ser superado y habrá un sinfín de historias creadas por leyendas que nos recordarán lo grande que es este juego. A partir de hoy nuestros equipos nos traducen todas las expectativas creadas por más de seis meses en cruda realidad de la cual no podremos hacer absolutamente nada e, intentaremos entender una vez más, que hay otros treinta y un equipos que buscan exactamente lo mismo. A partir de hoy admiraremos lo que sucede cuando increíbles talentos se combinan con impresionantes éticas de trabajo y fortalezas mentales; los admiraremos, los sentiremos cerca y pensaremos que los conocemos al punto de quererlos.

Desde hoy sabremos si Peyton Manning o Tom Brady son el mejor quarterback que este juego haya visto; si Adrian Peterson puede romper la marca de Erick Dickerson; si existe algún otro receptor en Detroit además de Calvin Johnson, y de ser así, si el quarterback de este equipo algún día lo considera; si existe organización peor que los Jets; si los Raiders regresan a ser contendientes, lugar en donde pertenecieron por más de veinte años; si Ray Lewis era en verdad el alma de Baltimore; si Buffalo se acerca cada vez más a Los Angeles y Jacksonville a Londres; si Seattle y San Francisco se unen a las rivalidades más importantes de la liga; si Cam Newton regresa a ser lo que siempre nos prometió; si los Bengals pueden repetir su temporada del 2009 cuando se llevaron la división o Cleveland lo logra siendo éste su primer título desde 1989; si Jay Cutler solo necesitaba una mejor línea ofensiva o siempre será un quarterback promedio; si Miami encontró a su nuevo líder en Tannehill; si Andrew Luck hace olvidar por completo a su antecesor; si Alex Smith fue producto de John Harbaugh o es un talento real; si Matt Ryan aprovecha las armas que tiene a su alrededor; si lo único que necesitaban los Saints era a Sean Payton; si Josh Freeman logra un nuevo contrato; si Tennessee rompe récord de intentos de correr el balón y si Green Bay por fin lo hace; si Troy Polamalu sigue siendo el MVP que la liga jamás considera; si Larry Fitzgerald por fin tiene justicia y goza de alguien que al menos llegue el balón a sus trayectorias; si Jeff Fisher convierte a los Rams en una franquicia ganadora mientras Steven Jackson les agradece el haberse tardado una década; si los Giants otra vez juegan su mejor Football cuando nadie lo espera; si RGIII está de regreso; si la estrategia ofensiva de Chip Kelly hace sentido en la NFL; si Philip Rivers logra evitar los 100 sacks; si Houston descifra como ganar la conferencia; y, finalmente, si los Cowboys siguen siendo los Cowboys.

Absolutamente nadie en este mundo sabe si estas cosas pasarán o no, es parte de lo increíble de esta liga. Lo que hoy si sabemos es que hay un General Manager que logró comunicarse perfectamente con su dueño y ha podido implementar la mejor estrategia; sabemos que hay algún coach que se preparó un poco más que los demás y su sed de éxito es marginalmente mayor que la del resto; sabemos que hay un jugador que terminó una sesión más de pesas que todos los demás y que le dedicó un minuto más al análisis de sus videos; sabemos que hay una ciudad que está dispuesta a unirse incondicionalmente y a demostrarlo con un grito de apoyo cada vez que su equipo lo requiera. Sabemos que el dos de febrero del 2014 los cuatro se juntarán y le mostrarán al mundo que no hay imposibles.

Esto es el Football. El juego que a veces deja de serlo por haber logrado asemejarse a la vida. La enseñanza más agresiva de que, seamos lo que seamos, siempre necesitaremos de alguien para trascender. La representación palpable de que los logros no son más que el resultado de un trabajo y preparación constante e incondicional. El recordatorio más divertido de que todos en este mundo tenemos algo porque por que pelear incasablemente y que estamos en esta vida para reír hasta provocar dolor, sentir dolor hasta entender como crecer, amar hasta perder la razón, gritar como si nadie escuchara y llorar hasta estar seguros que nadie siente como nosotros.

Hoy quiero festejar cumpliendo con mi responsabilidad. Recordarles que durante los próximos seis meses todos estaremos viendo lo mismo en lugares diferentes, algunos mientras sufren, algunos mientras ríen. Pero más importante, recordarles que este hermoso juego nos permite, cuando la detenemos, sentir nuestra respiración.

Que tengan el mejor año nuevo de sus vidas. Life is Back.

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