Los Tradicionales “Oscares” de la NFL.

Existe una cosa muy peculiar en una quiniela de los Oscars: si realmente quieres ganar no puedes solamente escoger a quien consideres mejor en cada categoría; una extraña y mística investigación se tiene que hacer previo a ésta. Externos y confusos factores deben tomarse en cuenta para llegar a una selección final. En otras palabras, la gente termina con una quiniela de «los que creen que van a ganar» y otra muy diferente compuesta por «los que piensan deben ganar». En pocos casos ambas selecciones son iguales, lo interesante es preguntarse: ¿Por qué diantres (expresión Canal 5) pasa esto? ¿Por qué la Academia, quien funge como la autoridad máxima en el cine, nunca comparte la opinión de toda la gente y, más importante, de todos los expertos en la industria? (nota al pie derecho: Como esta será muy probablemente la única que vez que esto suceda, quiero «gritar a los cuatro vientos»- dicho abuelezco sin sentido- que empaté en primer lugar en mi quiniela de «los que creen que van a ganar». Hubiera sido ganador absoluto si no es por mi estúpida decisión de pensar que «Life of Pi» se llevaría el premio a mejor mezcla de sonido en vez de «Les Misérables» ¡¿en serio Rodrigo?! ¡¿un tigre destruyéndole un barco a un niño indio le va a ganar a uno de los MUSICALES clásicos de la historia?! Se irá a la historia como una de mis peores predicciones acompañada de legendarias tales como: Notre Dame +9.5 vs Alabama, dejar a Kaepernick es la peor decisión de Harbaugh, Britney va a superar su adicción y regresará por un Grammy, Benedicto va a aguantar», etc.).

Esta discrepancia entre la opinión pública y el resultado final me recordó a otros premios que muchas veces padecen lo mismo. Si bien esta temporada es la excepción, en más de una hemos tenido controversias sobre quién debería ser el MVP en la NFL (Troy Polamalu fue dos años el MVP sin reconocimiento), el jugador defensivo del año, el novato del año, etc. Así es que, como jamás vamos a descifrar completamente el criterio real de los Oscars y tampoco de los premios en la NFL, he aquí un modo diferente de presentar los Oscars de la NFL 2013 con «quien ganó», «quien debería de haber ganado», y las inigualables razones «lógicas» que explican todo.

Mejor Actor de Reparto. Ganador: Christoph Waltz por Django Unchained. Debió ganar: Tommy Lee Jones por Lincoln.

Trivia: ¿Cuándo fue la última vez que la misma película ganó mejor actor y mejor actor de reparto? Nos tenemos que regresar hasta el 2004 con Sean Penn y Tim Robbins por «Mystic River», de ahí hasta 1959 con Charlton Heston y Hugh Griffith por «Ben-Hur». En la historia de los premios se ha dado cuatro veces… ¡Sí! Cuatro veces de OCHENTA Y CINCO ENTREGAS. Por alguna extraña razón la Academia no se siente bien dando ambos premios a la misma película. Increíble pensar que son mutuamente excluyentes cuando la historia sugiere lo contrario. No hay absolutamente nada despreciable en la actuación de Waltz pero Tommy Lee, quien hace el papel de Thaddeus Stevens, el Republicano más poderoso en la época de la Guerra Civil de EU, logra un papel impresionante sobre un personaje muy complicado. A diferencia de Dr. King Schultz (Waltz), el personaje de Tommy Lee no es libre, no es producto de la imaginación, es un personaje histórico trascendental en la historia que no ofrece ninguna flexibilidad. Al final, la frialdad y lo «gris» del personaje es perfectamente representado por Jones. Desgraciadamente su compañero Daniel Day-Lewis dominó la categoría de mejor actor.

Jugador Ofensivo del Año: Adrian Peterson por El Último Vikingo. Debió ganar: Calvin Johnson por El Rey León.

¡A ver NFL! ¿Por qué no siguen el mismo ilógico criterio de la Academia? Si Adrian Peterson fue el absoluto MVP del año, ¿por qué no galardonar a alguien más? Sobre todo si éste rompió uno de los récords más impresionantes de la historia de la liga que lo tenía el MEJOR jugador de todos los tiempos. Sus 1,964 yardas como receptor las logró sin ayuda de un segundo receptor, sin un juego terrestre respetable y con un QB sumamente inconsistente.

Mejor Actriz de Reparto: Anne Hathaway por Les Misérables. Debió ganar: Nadie más.

Esta es la nota más impresionante de los premios: Hathaway bajó más de 10 kilos para hacer algunas escenas de esta película; para la mayoría de nosotros bajar 10 kilos no sería nada más impresionante, sería un milagro. Ahora imagínense tener la complexión de esta actriz y lograr disminuir su peso de esta manera, no por nada se abstuvo de cualquier comentario relacionado a su método de dieta, supuestamente por los riesgos de salud que enfrentó. Si usted, amable lector, no ha visto esta película y, por ende, las escenas de las que hablo, por favor no use este dato curioso para impresionar a alguien en su siguiente reunión como si realmente supiera de lo que está hablando: véalas primero porque es algo impresionante. Además ¿qué es más difícil que actuar? ¡Actuar cantando!

Jugador Defensivo del Año: J.J. Watt por 16 Blocks. Debió ganar: Geno Atkins por Unknown.

Honestamente sólo estoy generando controversia aquí, porque argumentar en contra de Watt es casi imposible pero permítanme dar el caso de Atkins: 36 tackles y 12.5 sacks para un tackle defensivo es más impresionante que un pase completo de Tebow. En esta posición los coaches identifican más rápido quien está dominando y como consecuencia, dobles bloqueos son impuestos en el jugador toda la temporada. Geno fue el alma central de una defensiva con muy poco talento. Michael Johnson (11.5 sacks) y Carlos Dunlap (6 sacks) tuvieron, por mucho, sus mejore temporadas, ¿por qué será?

Mejor Actor: Daniel Day-Lewis por Lincoln. Debió ganar: Nadie más.

Lewis nos recuerda a Al Pacino en los 80, cuando no existía actor que estuviera a su nivel. Con cualquier otro actor, Lincoln hubiera sido un rotundo fracaso. Daniel convierte un suceso histórico cargado de información en una obra maestra donde el personaje histórico más importante de Estados Unidos (más que Michael Jordan) es revivido como nunca antes. Al igual que Pacino, Lewis regala ese extraño sentimiento de que la actuación es fácil y que todos podemos… la realidad es muy diferente.

MVP: Adrian Paterson por El Último Vikingo II. Debió ganar: Nadie más.

Christian Ponder su quarterback; 2,097 yardas por tierra…nada más que decir. No hay nadie en este nivel.

Mejor Actriz: Jennifer Lawrence por Silver Linings Playbook. Debió ganar: Naomi Watts por The Impossible.

La Academia simplemente no puede resistir la tentación de «reconocer» a la nueva estrella de Hollywood, aún cuando no estuvo ni cerca de dar la mejor actuación del año. Año tras año impulsan carreras «nuevas» y las consolidan. Lawrence tiene un gran futuro, decir que es hermosa es como decir que Tom Brady «lanza bien»; su papel no fue nada sencillo y constantemente elimina dudas sobre su talento. Pero este fue el año de las actrices, los otros cuatro papeles presentados fueron una de las mejores clases de la historia. Watts estuvo perfecta con todo y el Tsunami; Riva tiene 86 años, ¿realmente creemos que tendrá otra oportunidad?; Wallis tiene 9 años y no hay manera de describir su admirable trabajo; y Chastain, en un papel complicado, nunca exageró una historia de perseverancia y entrega, error que siempre cometen actores en este tipo de historias.

Nueva estrella de la NFL: Colin Kaepernick.

Siguiendo el método de consolidar carreras nuevas, la NFL debería implementar este premio. No hay mucho que decir más que preguntarse quién hubiera sido el novato del año si Colin fuera de primer año y hubiera sido titular desde la semana 1. ¿Aún creemos que Robert Griffin III?

Mejor Película: Argo. Debió ganar: Beasts of the Southern Wild.

¡Que absolutamente nadie vuelva a decirnos que a los ganadores de los Oscars nadie los conoce más que los mismos votantes y que son resguardados como los estudios de sangre de Lance Armstrong! ¿De verdad pensamos que Michelle Obama iba a leer enfrente de todo Estados Unidos: «Y el ganador a mejor película es, la que le enseñó al mundo que nosotros también utilizamos la tortura como táctica de guerra y que, sin ella, es prácticamente imposible luchar contra el terrorismo (Zero Dark Thirty)» o quizá «Y el ganador a mejor película es, la que mostró la realidad de cuando éramos el mercado de esclavos más grandes del mundo combinada con una muestra actual de la atracción por la violencia y el morbo con el que vivimos actualmente (Django Unchained)»?¡NO! En el momento que Jack Nicholson fue interrumpido por la primera dama era evidente que la carrera por el primer lugar sólo era entre Lincoln y Argo. Ahora, desde antes de producirlas sabíamos que Argo sería mejor película que Lincoln simplemente por la historia, pero ésta es una muestra más de cómo la Academia utiliza los premios para manejar el negocio y dirigirlo hacia donde creen conveniente. Argo fue dirigido por Affleck, quien ni siquiera estuvo nominado como mejor director, lo cual me parece acertado, es una gran promesa como director, y tiene un talento indiscutible. Por el otro lado, Benh Zeitlin (Beasts of the Southern Wild), es un director nada reconocido, con mínimo presupuesto que está muy interesado en temas crudos que muestren la realidad de nuestra sociedad; su película es una obra maestra pero ¿la Academia estaría tranquila reconociendo una historia que trata la realidad de las comunidades en pobreza extrema a las orillas de New Orleans? ¿En el estandarte del primer mundo?

Mejor Equipo: Baltimore Ravens. Debió ganar: (El autor, por respecto al público, omite su opinión).

Uno de los comentarios que encuentro más ilógico y estúpido es (no encontré mejor momento para desahogarlo): «El mejor equipo de la temporada no fue el campeón.» Hasta donde sabemos, un torneo, hasta uno de Gotcha, tiene bases que determinan al mejor del concurso; el que las logre, es EL MEJOR EQUIPO DEL MUNDO. Sí, San Francisco cometió tres errores claves en el primer tiempo, pero no los cometió jugando en la calle ¿o sí? Un fumble es provocado por un contacto, una intercepción es regresada por alguien, y 35 puntos son anotados por un equipo. Baltimore es el mejor equipo del mundo.

Mejor Director: Ang Lee por Life of Pi. Debió ganar: Benh Zeitlin por Beasts of the Southern Wild.

Al menos la Academia sorprendió al no dárselo a Spielberg nada más por reputación.

Coach del Año: Bruce Arians por Against all Odds. Debió ganar: Bill Belichick por Remember Me.

Quiero dejar este punto para una columna entera pues me parece fascinante que el constante éxito de Belichick provoque que ya no sea reconocido más. Por ahora sólo quiero decir que la historia de los Colts es digna de hacerla película y el trabajo de Bruce, reemplazando a Chuck Pagano, fue también digno de reconocer, pero creo que Andrew Luck fue el responsable primordial de poner a ese equipo en otra dimensión.

Jamás sabremos con exactitud el criterio detrás de los reconocimientos más importantes del mundo, jamás entenderemos con exactitud la lógica que siguen las personas encargadas de votar. En realidad lo único que importa es discutir y pretender que sabemos más que ellos. Gracias por hacer de los Oscars en la NFL (3ª edición) ya una tradición.

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