El MVP pende de un record, pues solo así lo podemos medir.

Esta columna pretendía hablar de Mark Sánchez, hasta que recordé haber aprendido ese famoso proverbio abuelezco: «Si no tienes nada bueno que decir de alguien, mejor no digas nada». Así que hablaremos sobre un jugador del que tenemos muchas cosas buenas que escribir, pero más importante, que tiene la oportunidad de desafiar un principio en su totalidad.

Previo a la presentación de dicho jugador reflexionaremos un poco.

(Esta última oración me recordó un mail que recibí hace una semana y que debo compartírselos: «Rodrigo, quiero decirte que nunca me había gustado el futbol americano hasta que empecé a leer tus blogs; a mi novio le gusta mucho, pero a mí no. Siempre pensé que aventarse todos por un balón era un deporte estúpido y sin chiste. Ahora pienso que el que no tiene chiste es mi novio, porque nunca me lo explicó bien y siempre se hace como el más conocedor y el más fan de los Bengalíes, pero ya vi que hay muchas cosas que no sabe; entonces ahora estoy sabiendo más yo. Siempre nos haces reflexionar y eso está padre»-Sandra Garibay, Monterrey, Nuevo León).

¡Ahora ya saben por qué me gusta tanto escribir! (La respuesta a este correo vendrá en la edición especial de fin de año).

¿Se han puesto a pensar por qué no existen bonos, comisiones, premios, incentivos, etc., por evitar cosas negativas? Es decir, en todas las empresas los CEO´s y altos ejecutivos son recompensados por alcanzar ciertas metas, como incrementar el precio de la acción o llegar a cierto número de ingresos o utilidades; pero, ¿por qué nunca hay recompensas por no dejar que el precio de la acción disminuya en tiempo de crisis o no permitir que la competencia robe ingresos?, es decir, por no admitir que algo malo pasara.

Un ejemplo más abstracto lo encontramos en la manera en que evaluamos la política. ¿Hemos apreciado algún día el trabajo de un presidente por lo QUE NO HACE? (en este país lo deberíamos considerar realmente), ¿por qué no reconocemos que no dejar que ciertos precios suban o que el desempleo no siga cayendo es, en ciertas ocasiones, igual o más representativo que intentar incrementarlos o «mejorar»? Mi teoría es que esto se debe a dos cosas: la primera es que, por naturaleza, somos seres ambiciosos y buscamos siempre el progreso constante de las cosas (la mayoría de las veces, de manera irracional, sin considerar todas las consecuencias); el segundo, que compete a este estema es que, en nuestras mentes, mejorar cualquier cosa provoca un cambio, dicho cambio es susceptible a medición y, como resultado (ilógica en mi opinión) al poder medir algo, justificamos el incentivo.

El MVP en la NFL y todos los premios parecidos, como el Heisman (mejor jugador colegial) y hasta el empleado del año de Office Depot, tienen este mismo error de principio, lo cual debo admitir, me enerva, ya que le quita todo el sentido al premio y corrompe su definición. Es increíble cómo los premios a mejores jugadores son ya equivalentes a tener las mejores estadísticas. ¿Cuál es la posición, por naturaleza, que genera más estadísticas (con excepción de Sánchez)? ¡Pues sí! El quarterback. De los 57 MVP´s otorgados, 37 fueron quarterbacks. ¿Cuál es la segunda posición que genera más estadísticas? El corredor. De los 20 premios restantes, 17 fueron para corredores. Sólo Alan Page (defensive tackle), Mark Moseley (Kicker) y Lawrence Taylor (linebacker), ganaron este premio y, con tristeza admito, que en las tres ocasiones, sus estadísticas fueron anormales lo que provocó dicha selección.

Ahora sí, introduzcamos a J.J. Watt (Defensive End) de Houston Texans, güero estilo He-man, 2da. temporada, 23 años, multimillonario, y, ¡fuerza causante de que Houston tenga el mejor récord de la conferencia americana, sea campeón divisional y esté a dos juegos de jugar en New Orleans por el campeonato!

Antes que mi escrito pierda sentido porque «no hay estadísticas», permítanme recordar lo increíble que ha sido esta temporada para Watt en cuanto a «lo que podemos medir». 74 tackles (para su posición es mucho mejor que el promedio), 3 fumbles forzados, 15 pases bloqueados, 33 tackles para pérdida de yardas, 38 veces le pegó al quarterback y, la madre de todas las estadísticas para los defensivos, 19.5 sacks de quarterbacks (más adelante).

Pero aquí en Football In Depth reflexionamos de más, y no nos conformamos con lo tangibles que parecen ser las estadísticas, ahondemos (o sea vámonos a lo hondo), en por qué la liga tiene que darle el MVP esta temporada a «He-man». Con esta serie que voy a describir del juego pasado explicaremos todo. Los Texans frente a los Colts, se pusieron 10-0 en el primer cuarto, de repente Andrew Luck (Colts QB) comenzó a entrar en ritmo y llevó a Indianápolis a la yarda 34 de Houston y, cuando todo parecía que funcionaba para los Colts, apareció desde Grayskull, «He-man», para destruir toda la serie. Sack a luck para perder 15 yardas y provocar que despejaran……0 puntos para los Colts. En la primera mitad, Watt provocó dos veces que Luck lanzara el balón hacia fuera desde la yarda 1… ¡LA YARDA 1!.. no es de sabios entender que previno al menos 9 puntos. Eso es lo que representa J.J. Watt, un completo interruptor de ofensivas. Durante 15 semanas ha hecho lo mismo. Todos los equipos basan su plan ofensivo de acuerdo a él; hace dos semanas Bill Belichick (HC Patriots) ordenó practicar con raquetas para simular los brazos de Watt y bloquear la visión de Brady. En este juego frente a New England, Belichick decidió hacer doble cobertura y, a veces triple cobertura contra Watt… resultado: Houston perdió por 28 puntos.

Houston tiene un gran equipo, Schaub (QB), Arian Foster (RB) y Andre Johnson (WR) están jugando muy bien, pero es evidente que los Texans se han servido del increíble desempeño de Watt para ser un equipo élite. Contra el ataque terrestre, Houston es quinto con sólo 93.2 yardas permitidas… ¿Quién creen que se lleva dobles bloqueos todas las jugadas? En puntos anotados en contra, Houston es séptimo con sólo 20 por juego; acabamos de mencionar un ejemplo, donde Watt previno 9.

En fin, en fin, en fin, la producción que tiene este jugador es imposible de describir en un único artículo, Watt le da identidad a una defensiva que está lista para el campeonato, ha, incluso, roto el estereotipo de raza que mucha gente tenía sobre la posición que juega (nos iremos a lo hondo en este tema en otra columna), y ha transformado la manera en la que todos los equipos ven a los Texans.

Esta columna no va a cambiar la manera de pensar de los «expertos» que deciden sobre este premio (con que usted, amable lector, tenga más chiste que su pareja, es más que suficiente…), tampoco abrirá la posibilidad de otorgar incentivos en base a lo valioso que es prevenir negativas; por lo tanto, sólo tenemos una esperanza de que Watt se lleve el MVP esta temporada. J.J. Watt tiene que confirmar su valor con algo «medible», como el récord de más sacks en una temporada que hoy mantiene Michael Strahan (22.5 en 2001). A Watt sólo le faltan 3.5 para romper el récord y sus siguientes juegos son contra Minnesota e Indianápolis. Es en el primero donde se escribirá la historia, ya que Adrian Peterson esta en busca de un récord de semejante magnitud (2,105 yardas por tierra / Erick Dickerson 1984). Si Watt tiene otro gran juego, consigue un par de sacks, logra limitar a Peterson, y ayuda en derrotar a los Vikings sacándolos de cualquier posibilidad de playoffs, no habrá otra alternativa más que reconocer, por el bien del juego, por el bien de la definición del premio y por el bien de nuestra lógica «tangible», que Watt es el jugador más valioso esta temporada.

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