Un error justificado.

No sé por qué nunca me interesé en ahondar en preguntas existenciales «de gran relevancia» como las predicciones Mayas y el fin del mundo, quizá es porque si en verdad se acaba pues….se acabó y ya (sé que los Mayas y su «finish line» es un tema sensible por lo que espero no ofender a nadie, y si lo hago, pues no pierdan el tiempo ofendiéndose porque queda poco ¿no?). Tampoco sé si las siguientes preguntas existenciales me cataloguen como una persona inculta, de lento aprendizaje o, en el peor de los casos, estúpida. Pero bueno, espero me ayuden a contestarlas:

  1. ¿Por qué hay un tamaño de pizza llamado «Familiar»? O sea, ¿sólo nos la podemos comer en familia? ¿Está prohibido venderla a orfanatos, asilos o cárceles? ¿Qué pasa si alguien tiene 10 hermanos, alcanza? ¿Qué tamaño se ordena en Arabia en donde tener varias esposas es permitido? En verdad no lo entiendo, pero al parecer viviremos con ésto por el resto de nuestras obesas vidas.
  2. ¿Por qué DEMONIOS seguimos usando la corbata? ¿Es en verdad necesario sacrificar comodidad, tiempo, y facilidad para respirar, sólo para dar un signo de «elegancia»? Sé que esta insignificante prenda tiene su origen histórico (1660) en el régimen Croata en donde los oficiales más importantes usaban pañuelos de colores alrededor del cuello para proteger sus cuerdas vocales, pero, ¿cuántos de nosotros realmente cantamos? ¿Qué no con Starbucks, las «Maruchan», el aire acondicionado y otros millones de inventos, ya tenemos incontables formas de calentar nuestras cuerdas vocales?
  3. Ring….Ring….Ring…. ¿Bueno? ¡¿QUEEEEÉ?! La única respuesta ligeramente lógica que encontré sobre el por qué en México contestamos el teléfono con la palabra bueno es que, al parecer, cuando nacieron las líneas telefónicas, los constantes problemas en la comunicación forzaban a la conmutadora a preguntar si la línea estaba «buena» o, de otra manera, si el teléfono estaba «bueno». Ok, 50 años y un multimillonario bondadoso después, ¡ya no necesitamos preguntar si la línea está buena! Es más, cuando nos falla la comunicación jamás preguntamos así, usamos expresiones más coloquiales como «¿Hey, hey, hey?» «¿Me oyes?» «¿Sigues ahí o ya te fuiste?» «¡Se corta! ¡Se corta!»
  4. ¿Realmente tenemos la capacidad para encontrar similitudes y rasgos en un ser de 1 minuto de edad? ¿Por qué sentimos la incontrolable necesidad de decir a quien de los dos padres se parece un bebé cuando lo vemos por primera vez? Y, en el remoto caso que si se parezca a alguien, ¿importa?
  5. Por último, a menos que seas Pitbull, una de las cosas más valiosas que tenemos es nuestro vocabulario. Podemos decir que todo gira alrededor de verbos y sustantivos. Para los segundos, casi como regla, tenemos sinónimos y antónimos. La pregunta es: ¿por qué nunca le hemos dado nombre al punto intermedio entre éstos? Ej.: El antónimo de frío es caliente, pero ¿qué es templado de caliente?; si no me entendieron ahí va otro: el antónimo de flaco es gordo pero ¿qué es «chonchito» de flaco? …….. Quizá «medianimo» deba estar en el diccionario.

Bueno, y ¿para qué escribí todo esto? Cuando ayer Paul Tagliabue (ex comisionado de la NFL) decretó que las suspensiones impuestas a jugadores de los Saints debían ser exoneradas (explicación más adelante), la reacción inmediata de toda la prensa e involucrados fue que debido a esto, dichos jugadores son inocentes. La realidad es que llegar a esta conclusión es erróneo, pues la liga aún puede multarlos por sus actos. De la misma manera, seguir diciendo que los jugadores son culpables también es erróneo ya que, según Tagliabue, sólo actuaron siguiendo órdenes que eran parte de su trabajo. Entonces, ¿qué son?.. he ahí mi pregunta existencial… la realidad es que estos jugadores son el «medianimo» de culpables.

Lo que acaba de pasar en la liga es un caso fascinante, espero poder relatarlo correctamente:

Hace aproximadamente 10 meses, Roger Goodell (actual comisionado) declaró que los Saints, por más de tres temporadas, llevaron a cabo un programa que recompensaba a jugadores por lesionar contrincantes. El castigo, el más severo en la historia de la liga, resultó en la suspensión de tres coaches, 500K dólares, y cuatro jugadores; estos últimos bajo el hecho de que habían sido los mayores participantes y organizadores de este programa.

Los jugadores argumentaron que las sanciones eran injustas y que el proceso para determinarlas fue inconsistente, apelaron la decisión y llevaron el caso a la corte. Roger, como parte del proceso legal, apuntó a Tagliabue como «juez» imparcial en el tema y ayer declaró, en términos generales, que «a pesar de que era evidente que existió un programa que incentivaba lesionar a otros jugadores y que esto iba en contra del código de conducta de la NFL, los jugadores suspendidos sólo siguieron órdenes y no merecían dicho castigo». Sin embargo, Tagliabue cerró diciendo que multas económicas aún pueden aplicarse por el actual comisionado. En otras palabras, si estuvo mal lo que hicieron pero sólo merecen una bofetada, no merecen encerrarlos en su cuarto.

Lo más interesante de todo esto es preguntarnos, ¿realmente creemos que Roger no sabía que ésta iba a ser la declaración del ex comisionado, quien es su amigo y mentor? ¿Es lógico pensar que Roger no sabía que sus sanciones no contenían evidencia suficiente? ¿Creemos que la NFL, con prácticamente el mejor equipo legal de Estados Unidos, no consideró que esto pasaría? Claro que no. Suspender a estos jugadores tiene un significado más complejo y un objetivo mucho más grande que castigarlos, objetivo que la liga logró.

Más de 3 mil ex jugadores demandan actualmente a la NFL (135 casos), argumentando que la liga nunca informó correctamente sobre los daños post traumáticos que tienen las conmociones cerebrales resultantes de jugar este deporte. Las pérdidas potenciales en estas demandas ya superan los dos mil millones de dólares. En los últimos ocho meses, cuatro ex jugadores cometieron suicidio (Ray Esterling, Junior Seau, OJ Murdock, Jovan Belcher); el último caso hace dos semanas en Kansas City. Adjudicarle un único motivo al suicidio de una persona cuando el cerebro y sus enfermedades son de las cosas más complejas médicamente hablando, me parece estúpido; la NFL no puede evitar la percepción pública negativa que se genera por estos hechos. La participación amateur del football americano en EU por primera vez disminuyó 14%. La liga constantemente agrega y modifica reglas buscando prevenir conmociones, ya se habla de eliminar los kickoffs por completo. Etc, etc, etc.

Las mejores organizaciones del mundo están lideradas por las personas más brillantes del mundo, quienes tienen un horizonte más amplio que nosotros, el común de la gente. La NFL es un ejemplo de ello. Hoy goza de ratings récord en la televisión, de ingresos que superan los ocho mil millones de dólares y de crecimiento internacional nunca antes visto, pero sus líderes saben perfectamente que estas demandas, en 20 años, pueden terminar con el deporte (dicho abuelezco aplica, «que se me queme la boca»), saben que, al igual que lo hicieron con el problema de las apuestas en los 60 y la cocaína en los 70-80, tienen que actuar hoy para evitarlo.

Suspender a los jugadores para retirar el castigo 10 meses después, afectó la carrera de éstos considerablemente y terminaron con la temporada de los Saints, definitivamente no fue un error, fue una declaración completamente premeditada por parte de Roger y toda la NFL. El no declararlos culpables pero tampoco inocentes fue un paso más de muchos que veremos en el intento por salvar a esta liga…quizás al deporte que tanto amamos.

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