No solo empieza otra temporada más, la vida toma mucho más sentido.

«Cada semana es un nuevo encuentro, cada año es un nuevo reto, todos los anillos y todo el dinero se quedan solo en memorias, pero el espíritu, la determinación por ganar y las ganas de sobresalir son las únicas cosas que perduran, éstas cualidades son mucho más importantes que ningún otro aspecto de la vida;
debo decir que la calidad de vida de cualquier hombre tiene que ser medida en base a su compromiso personal a lograr la excelencia y la victoria sin importar que otros sentimientos esto conlleve»- Vince Lombardi (parte de su declaración de retiro)

Creo que no existen mejores palabras ni mejor persona que citar para darle la bienvenida a una temporada más, por fin los campamentos de entrenamiento, la pretemporada y seis meses de intensidad nos esperan(debo admitir, a sorpresa de todo aquel que me conoce, que ya soy fan de «Chicharito» y del pan Bimbo, que por dos días jure que el «Chapo Maradona» le había robado el partido a México y, que, al final, me sentía completamente español y quería dejarme crecer el pelo como Puyol. Sí, así es, el mundial me envolvió y lo único que hice durante un mes fue tratar de dominar cualquier lata que veía en el piso).

En una semana todos los equipos darán inicio oficialmente a sus campamentos, en donde por un mes, bajo intensos entrenamientos tanto físicos como técnicos, se alistan con el único objetivo de jugar el seis de febrero en Jerry-Land. Terminando el mes de agosto, después de cuatro juegos de pretemporada tendremos 17 semanas activas, la semana de comodines, los juegos divisionales, las finales de conferencia, el juego de estrellas y cerraremos con los «Niners» levantando su sexto trofeo Vince Lombardi (BROMA, no vayan a dejar de leer!, no sean intensos!, era solo una broma nada más para que no se les olviden mis deseos).Pero bueno, eso es lo que nos espera como aficionados pero, ¿Qué es lo que realmente hace que durante seis meses la vida de un enfermo aficionado (sin ofender al escritor) cambie por completo? ¿Qué es eso que hace que todas las noticias en el mundo del deporte se concentren en esta liga? ¿Qué es eso que hace que los temas de conversación entre amigos (si esto no les pasa cambien de amistades) siempre acaben relacionados al futbol americano? Bueno, pues antes de brincar a mi análisis de esta temporada quise compartirles mis cinco razones del porque de la belleza de este juego.

  1. Una de mis historias favoritas en la historia de la liga fue cuando Joe Montana, en el Super Bowl XXIII, justo antes de empezar lo que sería la mejor serie ofensiva en la historia del Super Bowl (bueno a lo mejor ya es la dos gracias a «Big Ben» y Santonio Holmes) , abajo en el marcador y frente a uno de los mejores perímetros de la historia, llegó al «huddle», durante un tiempo fuera, y antes de decir la jugada le comentó a todos que John Candy (famoso comediante norteamericano, algo así como JO-JO-JORGE Falcón gringo) estaba sentado en la primera sección del estadio. Se necesita realmente haber estado en una situación similar para entender el increíble control sobre uno mismo que se necesita para platicar algo así en un momento como este, es por eso que esa historia se hizo famosa de inmediato y refleja perfectamente las cualidades que hicieron de Montana uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Pero lo que más me apasiona de esta historia es lo que hay detrás de ésta; los jugadores de futbol americano empiezan una relación desde Agosto mucho más estrecha de lo que pensamos. Durante un mes están encerrados en sus facilidades, comiendo, entrenando, aprendiendo, divirtiéndose, riéndose y hasta a veces, peleándose juntos. (John Candy era un comediante que Montana y sus linieros ofensivos veían a menudo en sus tiempos libres.) Cuando empieza la temporada, los jugadores entrenan dos a tres veces al día, ven videos por más de cinco horas diarias así es que regularmente, aunque no duermen en las instalaciones, sus vidas siguen siendo completamente compartidas entre sí. (Durante los juegos regulares, en muchos entrenamientos Joe y toda sus ofensa se repetían a si mismo que solo el jugar en el Super Bowl haría valer la pena todo el trabajo realizado.) Cuando empiezan los playoffs hay un sentimiento de vivir o morir que provoca mucha mayor intensidad y estrés en el locker y en las prácticas. (Barton, liniero de San Francisco, para calmar los nervios, solía preguntarles a sus compañeros en las prácticas sobre quienes serían aquellas personas que estarían viéndolos jugar en el Super Bowl, dijeron personajes desde el presidente hasta Lopez Obrador, pero nunca se acordaron de Candy.) En fin, ¡ahora entendemos mejor la historia! Ahora entendemos porque Joe sabía que el decir que Candy estaría ahí seria un método para tranquilizarse y unirse como equipo, encontró una manera única de recordarles a todos la razón por la cual llegaron hasta ahí. Montana completó ocho de nueve pases terminando con un lanzamiento perfecto a John Taylor que sellaría la victoria 20-16 sobre Cincinnati. Con esta historia les doy mi primer punto, a partir de septiembre, no vemos solamente equipos enfrentarse entre sí para ganar encuentros, lo que realmente vemos son historias únicas que se van formando bajo un mismo objetivo, siempre el último equipo es aquel que forma de esa historia una hermandad (Véase: New Orleans Saints).
  2. Las mejores palabras que Tom Brady ha dicho en su vida no fueron «Si acepto» cuando se casó con Gisele Bundchen, fueron sus primeras palabras cuando conoció a Robert Kraft (dueño de los Patriots) por primera vez: «Mr. Kraft, el haberme seleccionado fue la mejor decisión que usted ha hecho en su vida». No nada más fue la mejor selección que ha hecho Nueva Inglaterra en su historia si no ha sido la sorpresa más grande en la historia del Draft. Cuando Brady comenzó su carrera en la NFL, después de haber sido seleccionado en la sexta ronda, además de tener cuerpo de pateador, parecía estar destinado a calentar la banca por tiempo indeterminado pues tenía enfrente a Drew Bledsoe quien gozaba de los mejores años de su carrera. La historia, aún en proceso, ya todos nos la sabemos; tres campeonatos, jugador más valioso de la liga (2007), dos veces jugador más valioso del Super Bowl (XXXVI, XXXVIII), quince NFL records y si, porque no, un matrimonio ejemplar específicamente dedicado para Reggie Bush y Tony Romo. Pero lo importante de esto es lo que hay detrás de esta historia, la ética y la perseverancia, el deseo y entrega por ser el mejor. Entre mucha otras cosas Brady ha demostrado su incansable esfuerzo con cosas como nunca suspender un entrenamiento de quarterbacks sin importar el clima, rechazar la invitación a hacer «reality-shows» por considerarlos motivos de distracción, ganar más de 15 libras por temporada durante sus dos primeros años, entre trece a catorce horas de entrenamiento diario, etcétera, etcétera, etcétera. Así como Tom, existen muchos jugadores que año con año deciden entregarse por completo por ser mejores, cada temporada la historia se encarga de enseñarnos que solo aquellos jugadores con verdaderas posibilidades de triunfar son aquellos que entienden por completo que el trabajo y esfuerzo vencen siempre al talento cuando el talento no trabaja
    (Véase: JaMarcus Russel, ¡ha! Como me encanta volverlo a exhibir).
  3. ¿LaDanian revivirá su carrera en los Jets?, ¿Mike Shanahan y McNabb funcionarán?, ¿Cutler despertará?, ¿Kevin Kolb estará listo para su chamba?, ¿Jason Taylor ayudará a Urlacher?, bueno creo que ya me entendieron. Cuando Reggie White inició la primera gran contratación por agencia libre en 1993 creó una ilusión en toda la liga al hacerla pensar que todos los intercambios de este tipo bajo promesas de contratos millonarios funcionarían pues, después de todo, la alta efectividad de estos jugadores ya tenía que ponerse a prueba. Pero al paso de los años la liga y su historia nos ha demostrado que la agencia libre, en términos generales, solo ha provocado ilusiones de éxito inmediato en todos los equipos que, en la mayoría de los casos, termina como un fracaso. Ejemplos de esto hay una infinidad pero como decía Bob Ross en el canal siete: «Solo para ilustrar» ahí les van unos cuantos: Joe Johnson (Green Bay), Jevon Kearse (Philadelphia), Adalius Thomas (Nueva Inglaterra), Albert Haynesworth (Washington), Roy Williams (Dallas). Pero ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué la franquicia con más títulos en toda la historia (Pittsburgh) es tradicionalmente la menos agresiva en la compra de jugadores? La respuesta reside en uno de los fundamentos más grandes que tiene este deporte; el futbol americano es el juego en equipo de mayor estrategia en el mundo y el óptimo funcionamiento de un equipo es el simple reflejo de una perfecta combinación de dicha estrategia y las habilidades únicas que aporta cada jugador. Muchas veces lo hemos dicho, Peyton Manning no sería lo mismo sin su coach sordomudo y un sistema completamente libre, Brady no sería Brady sin Belichick, Walter Payton no hubiera sido el gran corredor sin el esquema agresivo que caracterizó a Chicago, y así sucesivamente. Cada temporada, desde Lombardi y Bart Starr con su famosa «Sweep-offense», Tom Landry tomando ventaja de las increíbles habilidades de Roger Staubach detrás de la bolsa, Chuck Noll y la cortina de acero, Walsh y su imparable ofensa de la costa oeste, hasta Sean Payton dándole a Drew Brees su ofensiva «todos salgan a pase y recuerden a Katrina», la liga nos repite que siempre el mejor equipo será aquel que logre entender las cualidades de cada uno de sus jugadores y las combine en perfecta sincronización del sistema estratégico que implementen
    (Rodrigo quiso decir: Los mejores son los que juegan en donde mejor les sale).
  4. Lo que pudo haber sido una de las dinastías más impresionantes en la NFL solo se quedó en aquel equipo que perdió cuatro Super Bowls consecutivos y en palabras de su líder y formidable quarterback, Jim Kelly, quiero ejemplificar mi cuarto punto: «Cuando se pierde la primera vez todo se vuelve más difícil pues el ganar se convierte en necesidad». Con un rango que va desde $797M USD (Oakland Raiders) hasta los $1,700M USD (Dallas Cowboys) en el valor de los equipos de la NFL, con contratos multimillonarios tanto de televisión como de patrocinio y sobre todo con salarios enormes relacionados directamente al desempeño respectivo de cada jugador, es muy fácil que se nos olvide que al final de todo, el futbol americano es un juego…o al menos así fue inventado. No solamente es muy difícil conservar el ambiente de equipo cuando tienes 52 millonarios que contentar sino se vuelve aún más cuando fácilmente se puede perder el sentido del juego y el sentimiento de gozo que éste debe provocar. Al final, el juego fue destinado a ser jugado como tal y siempre, sin excepción alguna, el mejor equipo es aquel que, aun en los momentos más adversos, recuerda, en conjunto, que si no existe una sonrisa en la cara y un sentimiento de que puede ser la última vez que se porta unas hombreras y un casco, la victoria deja de respetarlos (Véase: Washington Redskins y su obra titulada «El Señor sin los anillos»).
  5. Existe una comparación utilizada muy a menudo con el futbol americano. Solemos, muchas veces, referirnos al deporte como una guerra y a los juegos como batallas. Si bien no estoy de acuerdo con esta comparación pues, a mi gusto, le quitamos un tremendo valor a todas aquellas personas que en realidad arriesgan su vida por su nación, considero importante el entender el porqué de esta relación. Creo que no hay juego en equipo más violento que éste, quizá el «Pokolpok» o «Juego de pelota» era más agresivo por el tamaño de pierda que usaban como pelota, pero en esta era de ovoides Reebok, creo que el contacto físico al que estos jugadores están expuestos casi diariamente es digno y único de admirarse. Historias como (si me encantan las historias y que) la de Terrel Davis correr una jugada en tercera y goal en el Super Bowl XXXII sin poder ver absolutamente nada gracias a una migraña intensa y regresar al juego en el segundo tiempo para correr 157 yardas y anotar tres veces, o Ronnie Lott partiéndose a la mitad su dedo menique después de un impresionante golpe con Timmy Newsome (Dallas, RB) dejando el dedo en el campo y escogiendo que se le amputara antes de la siguiente temporada con el único objetivo de estar listo para su equipo, son las que seguramente veremos esta temporada. El umbral del dolor en este deporte, desde edades muy tempranas para los que lo practicamos, es altísimo y a veces simplemente lo olvidamos tomándolo como solo una parte más del juego. Cuando se juega en la mejor liga del mundo, con los mejores atletas y organizaciones muchas veces la preparación, los recursos, y el tiempo es igual para todos, cuando esto sucede solo existe una característica que logra diferenciar al mejor, el inexplicable amor al juego que justifica la voluntad de morir por él (Véase: Al Pacino en un Clásico del Cine Contemporáneo titulado «Any Given Sunday»).

En fin, ahí está mi humilde opinión del porqué de lo grande de este juego, del porqué realmente partimos el año en dos mitades. Al igual que ustedes, no puedo esperar más a saber cuánto tiempo tardará Favre en decirles a todos que efectivamente va a regresar, en saber si los Vaqueros realmente son el equipo a vencer, si la defensiva de los Jets es tan buena que harán que Mark Sanchez luzca como verdadero mexicano, si McNabb y los Redskins capitalizarán el trade mas ridículo de la historia, en saber si Peyton seguirá moviendo la ofensa como si estuviera jugando Madden, si Brees podrá mantener a su equipo unido, si Brady convertirá un kínder en un equipo campeón, en que tanto afectarán los seis o cuatro juegos de suspensión de Roethlisberger, si los Raiders y 49ers regresarán a ser equipos competitivos o en saber si Pete Carroll realmente es un coach de la NFL o solo ganaba juegos en USC por todas las violaciones que hacía. Sí, yo también ya no aguanto para saber cuáles serán los desenlaces de este año, pero antes de que todo esto comience debemos siempre recordar que, al final y una vez más, el seis de febrero solo aquellos jugadores y estrategas transformados en hermanos que decidieron sobre-trabajar al talento y que nunca dejaron de JUGAR aunque por momentos sintieron dar la vida, serán los únicos en levantar el trofeo Vince Lombardi.

 

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